Trazando la ruta hacia una economía más sostenible, equitativa y verde
Washington D. C: El nuevo gobierno tomó posesión en agosto de 2022, con una agenda
centrada en la equidad social y el cambio climático. En un contexto de
inflación alta y elevados déficits fiscales y de cuenta corriente, las
políticas monetaria y fiscal se están endureciendo adecuadamente,
facilitando la transición hacia un crecimiento más sostenible e
incluyente. La aprobación de la reforma tributaria del 2022, el
prudente Plan Financiero para el 2023, la reafirmación de la meta de
inflación y el asociado endurecimiento de la política monetaria son
hechos especialmente destacables y coherentes con la implementación de
políticas muy sólidas en Colombia. El balance de riesgos en torno a las
perspectivas económicas sigue inclinado a la baja,
moderado sin embargo por un panorama mundial menos sombrío.
Por ello, las políticas macroeconómicas deben seguir en una postura
contractiva, priorizando el propósito de reducir de forma duradera la
inflación y los desequilibrios externos. Avanzar con prudencia con
reformas estructurales claves, junto con una continua estrategia
robusta de comunicación, será esencial para impulsar la productividad,
mejorar la inclusión y garantizar una transición gradual y bien
secuenciada hacia una economía más verde y diversificada.
1. Las condiciones globales siguen planteando retos. Tras
la pandemia, la guerra rusa en Ucrania provocó un fuerte incremento en los
precios mundiales de los alimentos y de la energía, y contribuyó al
endurecimiento de las condiciones financieras globales durante el 2022, con
repercusiones negativas en muchas economías emergentes y en vías de
desarrollo. Se prevé que el crecimiento mundial y los precios de las
materias primas se moderen este año, reflejando los efectos del
endurecimiento de las políticas, aunque los riesgos siguen inclinados a la
baja. Estos acontecimientos han centrado el debate de la política mundial
en la necesidad de políticas macroeconómicas restrictivas para reducir
decididamente la inflación, anclar las expectativas de inflación y
salvaguardar la credibilidad que tanto ha costado conseguir, atendiendo al
mismo tiempo las necesidades sociales.
2.
Pese a los retos, la economía colombiana superó las expectativas en el
2022, y creció a una de las tasas más rápidas entre las economías
emergentes.
Beneficiándose de políticas que respondieron efectivamente a la pandemia y
de los muy favorables términos de intercambio, se estima que la economía
colombiana creció 8,0% el año pasado y que está operando actualmente por
encima del producto potencial. El fuerte crecimiento del producto se vio
impulsado en gran medida por el consumo privado ⸺reflejo de una demanda
represada por la pandemia⸺, el dinámico crédito bancario y la recuperación
de los niveles de empleo, aunque el desempleo entre las mujeres y los
jóvenes sigue siendo elevado. Los indicadores de alta frecuencia más
recientes muestran signos incipientes de que la economía empieza a
enfriarse, con la demanda interna empezando a moderarse.
3.
Simultáneamente, también se han ampliado los desequilibrios internos y
externos
. En un contexto de demanda interna robusta, de elevados precios de las
materias primas y de choques relacionados con el cambio climático, la
inflación alcanzó 13,3% interanual en enero del 2023, y la inflación básica
(excluyendo alimentos y energía) aumentó 9,8% en el mismo periodo. Pese a
los términos de intercambio favorables y un sólido crecimiento en las
exportaciones no tradicionales, se estima que el déficit en cuenta
corriente aumentó del 5,6% del PIB en el 2021 al 6,3% del PIB en el 2022.
Es importante señalar que el mayor déficit en cuenta corriente ⸺que también
refleja el aumento de las mayores transferencias de utilidades al exterior⸺
fue financiado por una inversión extranjera directa (IED) notablemente
fuerte, que creció más del doble entre el 2021 y el 2022. Los diferenciales
de riesgo soberano, medidos por seguros de incumplimiento crediticio (CDS
por sus siglas en inglés) a 5 años, se sitúan en torno a los 270 puntos
básicos, a la baja con respecto a picos anteriores, reflejando la evolución
de las condiciones externas e internas. En el 2022, las reservas
internacionales siguieron siendo adecuadas y el banco central no intervino
en el mercado de divisas. La Línea de Crédito Flexible (LCF) del FMI
proporciona colchones externos adicionales y mejora la confianza del
mercado.
4.
En este contexto, las políticas macroeconómicas se están endureciendo
adecuadamente.
El Banco de la República ha reafirmado en sus comunicados su compromiso de
alcanzar la inflación objetivo a finales del 2024 y elevó continuamente la
tasa de política del 1,75% en septiembre del 2021 al 12,75% en enero del
2023. Sobre la base de las expectativas de inflación a un año, la política
monetaria se encuentra ahora en una postura contractiva. Tras un periodo de
fuerte relajamiento fiscal, la consolidación fiscal está avanzando
gradualmente. Se estima que el déficit total del gobierno central se redujo
al 5,5% del PIB el año pasado, frente al 8,2% del PIB en el 2021 (sin
considerar recursos provenientes de privatizaciones), y 3 puntos
porcentuales del PIB por encima de la meta de la regla fiscal, como
resultado del dinamismo de los ingresos y por la disciplina del gasto. Las
mejoras, sin embargo, fueron más limitadas en las cuentas del sector
público consolidado, ya que este incluye el déficit del Fondo de
Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el cual aumentó
debido a la decisión de congelar los precios de los combustibles entre
enero y junio del 2022.
5.
El sector financiero se mantiene líquido y bien capitalizado; las
medidas de política han contribuido a moderar el fuerte crecimiento
crediticio
. El crédito privado creció cerca de 17% en el 2022, impulsado por el
crecimiento de los préstamos al consumo. Los datos recientes apuntan a una
cierta moderación del crecimiento del crédito, reflejo en parte de unas
políticas macroeconómicas más restrictivas y cambios en la regulación, con
un deterioro marginal en la calidad de los créditos de consumo a finales
del 2022. No obstante, las reservas para cubrir el deterioro crediticio
siguen siendo fuertes, gracias a las medidas proactivas de supervisión que
ayudaron a elevar el nivel de provisiones y de colchones de capital. Así
pues, el capital y la liquidez siguen siendo suficientes y están muy por
encima de los niveles regulatorios.
Bajando la marcha: la transición hacia una senda de crecimiento más
sostenible
6.
La economía colombiana atraviesa una transición necesaria hacia una
senda de crecimiento más sostenible.
Se proyecta que el crecimiento del producto tenga una desaceleración
marcada en el 2023 por cuenta del endurecimiento de las políticas
macroeconómicas, de la desaceleración de la economía mundial y de los
mayores costos de endeudamiento en el mundo. A su vez, este necesario
enfriamiento de la economía llevaría gradualmente la inflación hacia el
objetivo del banco central a finales del 2024. Se espera también que los
desequilibrios externos se reduzcan en el contexto de políticas más
restrictivas, y se proyecta que el crecimiento del crédito se siga
moderando.
7. Riesgos a la baja prevalecen. Los riesgos externos
adversos siguen siendo elevados, ya que las condiciones financieras
mundiales podrían endurecerse más abruptamente de lo previsto, con
repercusiones negativas sobre los precios de las materias primas, las
salidas de capital y la demanda interna. No se pueden descartar riesgos
internos; se necesitará especial cuidado para gestionar y comunicar la
secuencia de reformas y que las políticas macroeconómicas sean lo
suficientemente restrictivas para garantizar la convergencia de la
inflación hacia la meta y la mitigación efectiva de los desequilibrios
fiscales y externos. Mantener una trayectoria continua de implementación de
políticas muy sólidas, lo que incluye seguir cumpliendo con la regla fiscal
y con el marco de inflación-objetivo, ayudaría a reforzar la resiliencia de
Colombia y su capacidad de responder a choques externos e internos.
8.
El ajuste fiscal previsto para el 2023 es bienvenido, y el aumento de
los ingresos también contribuye a las metas de inclusión.
El Plan Financiero para el 2023 traza como meta que el déficit total del
gobierno central sea del 3,8% del PIB, mejor que el déficit que implica la
regla fiscal, una mejora significativa con respecto al estímulo de años
anteriores relacionado con la pandemia. La reducción del déficit será
respaldada por las reformas tributarias del 2021 y del 2022 y por los
ingresos petroleros elevados, lo que permitirá ampliar el gasto social
mientras se continúen reduciendo los pasivos generados por el FEPC en el
2022 (alrededor de 2,6% del PIB). La senda de consolidación prevista
también apoyaría una reducción de la inflación y de los desequilibrios
externos y es otro reflejo de las muy sólidas políticas económicas de
Colombia. Después del 2023, el Plan Financiero contempla una senda de
ajuste consiste con la regla fiscal, lo cual demuestra un compromiso con el
muy sólido marco fiscal. Sería conveniente considerar mejoras adicionales
en los balances fiscales, superiores a la senda trazada por la regla
fiscal, ya que esto ayudaría a reducir las necesidades de financiamiento y
los costos de endeudamiento, fortaleciendo la convergencia de la deuda
pública hacia su ancla de mediano plazo, creando colchones contra choques a
la baja y reafirmando la credibilidad del marco de política fiscal. Para
garantizar que la senda de consolidación fiscal a mediano plazo sea
coherente con una expansión del gasto social, se necesitarán políticas para
continuar eliminando gradualmente los subsidios al combustible que generan
distorsiones, reducir las rigideces presupuestarias, garantizar que el
gasto permanente se financie con fuentes de ingreso permanentes y ahorrar
los ingresos extraordinarios (en coherencia con la regla fiscal).
9.
Serán necesarias una vigilancia continua y una comunicación eficaz para
reducir la inflación sosteniblemente hasta su nivel objetivo
. Aumentos adicionales en la tasa de política monetaria podrían ser
necesarios dependiendo de la evolución de la inflación, las expectativas de
inflación, las condiciones de la demanda, entre otros factores. De acuerdo
a la información disponible, será necesario mantener una
política monetaria restrictiva después del 2023. Para reducir la
incertidumbre, anclar las expectativas y mantener la credibilidad del Banco
de la República, sigue siendo clave contar con una comunicación eficaz que
haga hincapié en que la política monetaria seguirá siendo restrictiva y
dependiente de los datos. Se debe seguir permitiendo que la tasa de cambio
se ajuste de manera flexible ante choques, tal como se ha venido haciendo,
siempre que no se ponga en riesgo la estabilidad financiera.
10.
Es preciso seguir monitoreando atentamente los riesgos para la
estabilidad financiera.
Para mantener los colchones y mejorar la preparación de los bancos en caso
de un mayor deterioro de la calidad del crédito, especialmente en el sector
de consumo, sigue siendo necesario mantener una fuerte vigilancia y adoptar
medidas de supervisión proactivas, incluido el aumento de los colchones de
capital y las provisiones por riesgo crediticio en la medida que sea
necesario. Además, será importante seguir monitoreando de cerca el
creciente endeudamiento de los hogares, a medida que se modera el
crecimiento económico. A futuro, a medida que se avance en mejorar la
cobertura de la información, ampliar el conjunto de herramientas macro y
microprudenciales podría complementar la robusta función de vigilancia que
ejerce del ente supervisor. Las recientes mejoras en el seguimiento de la
exposición de los conglomerados al riesgo proveniente de Centroamérica son
bienvenidas; estos vínculos requerirían una estrecha y continua supervisión
en colaboración con los entes supervisores del país anfitrión.
Reformas estructurales: preparándose para una economía más
equitativa
y más verde
11.
Un plan de transición energética y de diversificación de las
exportaciones bien diseñado y ejecutado es vital para garantizar la
sostenibilidad y la resiliencia a mediano plazo.
El objetivo de reducir la dependencia de Colombia del petróleo y del carbón
es encomiable. Una transición exitosa requeriría desarrollar un plan bien
comunicado y gradual que equilibre las necesidades energéticas de la
economía interna y su capacidad de generación de divisas en un contexto de
transición hacia bajas emisiones de carbono de la economía global. Esta
transición tendría que complementarse con esfuerzos para diversificar la
base exportadora de Colombia con medidas que fortalezcan el clima de
inversión y que potencien el capital humano, la apertura comercial y la
competitividad.
12.
Avanzar con prudencia las reformas estructurales dentro de los sólidos
marcos de políticas de Colombia puede fomentar una transición exitosa y
duradera hacia una economía más equitativa y verde.
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) cuatrienal del Gobierno, presentado
recientemente, define una hoja de ruta para impulsar la equidad y la
seguridad, haciendo hincapié en erradicar la pobreza extrema y el hambre,
reducir las grandes disparidades regionales, alcanzar la paz total en
Colombia, y proteger el medio ambiente. El PND también contempla un mayor
papel del Gobierno en aumentar la inclusión financiera y el desarrollo
rural, al igual que la mejora de la cobertura y progresividad de los
sistemas de pensiones y salud. La implementación cuidadosa y prudente del
PND, en estrecha consulta con las partes interesadas pertinentes, será
esencial para preservar la estabilidad fiscal y financiera y garantizar que
los incentivos económicos estén bien alineados. A medida que se amplían las
redes de seguridad social, una mejor focalización del gasto social
garantizará que los recursos públicos lleguen a los hogares más vulnerables
de Colombia. El fortalecimiento de la comunicación sobre los esfuerzos de
reforma ha sido de gran ayuda. Seguir mejorando la coordinación de los
mensajes reforzará aún más la confianza de consumidores y empresas en la
economía colombiana.
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La Misión desea agradecer a las autoridades colombianas su cooperación y
diálogo franco durante nuestra visita.