El FMI renovó recientemente por otros dos años la Línea de Crédito Flexible (LCF) de Chile y redujo su monto de acceso a USD 11.800 millones. En una entrevista concedida a IMF Country Focus, el nuevo jefe de misión, Bikas Joshi, examina cómo el país ha aumentado su resiliencia, los riesgos que afronta este principal exportador de materias primas y cómo la creciente demanda de cobre impulsada por la inteligencia artificial, junto con reformas adicionales, podría favorecer el crecimiento en los próximos años.
¿Por qué Chile sigue necesitando una Línea de Crédito Flexible y por qué se ha reducido su monto?
Bikas Joshi: Este instrumento es, en esencia, un mecanismo de protección financiera diseñado para países como Chile, que cuentan con un historial ejemplar de políticas económicas e instituciones muy sólidas; ofreciendo acceso incondicional a financiamiento durante períodos de incertidumbre. Como economía pequeña y abierta, exportadora de materias primas y profundamente integrada en los mercados mundiales de capital, Chile sigue siendo vulnerable en un contexto internacional en el que los choques externos se han vuelto más frecuentes. Esta línea brinda apoyo a los países mientras implementan medidas destinadas a fortalecer aún más su resiliencia.
Al ofrecer esta protección financiera, la LCF tiene en cuenta la solidez de los marcos de política económica, así como los riesgos internos y externos, y el monto elegido resulta adecuado para una amplia variedad de escenarios. A lo largo de los años, Chile ha fortalecido sus reservas internacionales para hacer frente a los choques, incluido el programa de compras de reservas que mantiene actualmente el banco central. El acceso a los recursos del FMI se mide en múltiplos de la aportación de capital del país a la institución, la denominada cuota. Chile comenzó con un monto de acceso equivalente al 1.000% de la cuota, en 2020, que ahora se ha reducido hasta el 500% de la cuota (equivalente a alrededor de 11.800 millones de dólares). Esta reducción progresiva forma parte de la estrategia de salida de Chile y es coherente con el uso previsto de esta línea de crédito.

Los precios del cobre están en máximos históricos y la demanda es fuerte. Parece una buena noticia. ¿Por qué el informe del FMI lo considera una vulnerabilidad?
Joshi: Tal como señalamos en un informe de julio, como parte de nuestro examen anual de la economía chilena, los elevados precios del cobre han beneficiado sin duda a la economía chilena: han impulsado las exportaciones y los ingresos de la minería, y podrían favorecer un mayor crecimiento a mediano plazo si persisten los factores que impulsan la demanda mundial de este metal, en particular la transición energética y el rápido avance de la inteligencia artificial.
Sin embargo, una elevada dependencia de las materias primas puede constituir una vulnerabilidad debido a la volatilidad de sus precios. La producción también puede verse afectada por factores imprevistos. Por ejemplo, la producción de cobre disminuyó tras un fuerte terremoto y un accidente minero ocurridos en julio de 2025. Además, a medida que se agotan los yacimientos, disminuye la calidad del mineral del que se extrae el cobre, lo que incrementa los costos de producción.
Las implicaciones para la política económica son claras: aprovechar los períodos favorables para reforzar las reservas fiscales y externas, mantener el tipo de cambio como principal mecanismo de absorción de choques externos y evitar aumentar el gasto permanente sobre la base de ingresos que podrían resultar transitorios.
¿Cómo está afectando la guerra en el Medio Oriente a Chile y a qué otros acontecimientos internacionales deberían prestar más atención los chilenos?
Joshi: Chile importa petróleo, por lo que el principal impacto se ha transmitido a través del aumento de los precios del crudo. El incremento de los costos de los combustibles y del transporte impulsó la inflación general del 2,4% en febrero al 4,3% en junio, aunque las presiones inflacionarias subyacentes siguen estando contenidas.

Las condiciones financieras se han vuelto más restrictivas y el peso se ha depreciado desde entonces. El choque también tuvo un costo fiscal a través del mecanismo de estabilización de los precios del petróleo, por el cual el gobierno impuso un límite máximo, con rapidez y acierto.
Más allá de ello, Chile sigue estando expuesto a diversos factores, entre ellos la evolución del crecimiento en Estados Unidos y China, las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos, las condiciones financieras mundiales, así como los aranceles y otras tensiones comerciales. Las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial a nivel mundial, que influyen tanto en la demanda de cobre como en las expectativas de los mercados internacionales, también podrían afectar las perspectivas de Chile.
El FMI ha afirmado que Chile no volverá a registrar las elevadas tasas de crecimiento de los años noventa. Con una nueva desaceleración prevista para este año, ¿qué puede hacer el país para impulsar su crecimiento?
Joshi: La evidencia internacional sugiere que una tasa de crecimiento tendencial cercana al 2% es una expectativa realista para una economía con el nivel de ingreso de Chile y sus tendencias demográficas actuales. Pero ese nivel es una referencia, no un límite, y Chile debería aspirar a más.
Consideramos que la actual desaceleración es en gran medida temporal y que refleja una disminución transitoria de la producción de cobre. De hecho, proyectamos una recuperación en 2027. Chile podría crecer cerca del 3% anual a mediano plazo si los precios del cobre se mantienen elevados y se materializan las reformas previstas.
Elevar el crecimiento tendencial es difícil y lleva tiempo, especialmente en un contexto de envejecimiento de la población. Las medidas más prometedoras son las reformas regulatorias, entre ellas la agilización de los procesos de concesión de permisos. Chile busca abordar estos desafíos mediante su Plan de Reconstrucción Nacional, cuyo objetivo es estimular la inversión mediante la reducción del impuesto a la renta de las empresas y otros incentivos. La mejora de la infraestructura comercial y logística, el desarrollo de las competencias de la fuerza laboral y el fortalecimiento de los vínculos entre las universidades y el sector productivo en materia de investigación también podrían contribuir a impulsar el crecimiento. Asimismo, será fundamental abordar los desafíos demográficos, por ejemplo, facilitando una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral, entre otras cosas, mediante la reforma del sistema de cuidado infantil (sala cuna).
¿Puede Chile recortar impuestos, desregular la economía y reducir el gasto público, todo al mismo tiempo?
Joshi: Sí. Consideramos que estas medidas son complementarias, no contrapuestas. Las reducciones de impuestos y la desregulación están orientadas principalmente al mediano plazo: buscan aumentar la competitividad, reactivar la inversión y, en última instancia, elevar el crecimiento potencial de Chile. Sin embargo, esos beneficios tardan tiempo en materializarse. Por ello, en el corto plazo, racionalizar el gasto público y mejorar su eficiencia para preservar la sostenibilidad fiscal es, efectivamente, el enfoque adecuado.