F&D: ¿Con qué rapidez y en qué medida puede Polonia dejar de depender del carbón, el cual genera alrededor del 70% de su electricidad?
NAIMSKI: El carbón seguirá siendo una necesidad durante los próximos 20 o 30 años. Pero mientras eliminamos gradualmente el uso del carbono, necesitamos producir una carga base para lograr un equilibrio con las energías renovables, que por sí solas no son suficientes.
Reduciremos progresivamente el uso de carbón con mucha prudencia, teniendo en cuenta la seguridad del suministro energético. Además, creo realmente que las tecnologías vinculadas con el procesamiento químico del carbón para producir combustibles líquidos y de otro tipo, son algo que, con el tiempo, habrá de ocurrir de forma efectiva.
F&D: ¿Tendrá Europa que cambiar su meta de cero emisiones netas de carbono para 2050?
NAIMSKI: La estrategia de descarbonización aceptada a nivel de la UE probablemente será debatida una vez más. Esto es algo posible y probablemente necesario. Podrían introducirse algunas modificaciones, y debería agregarse a esto cierto componente de sentido común.
F&D: ¿Es posible tener una única estrategia energética que abarque la totalidad de Europa?
NAIMSKI: Se necesitan algunos criterios prácticos para aceptar diferencias en las estrategias nacionales. Porque la situación es diferente en Polonia, diferente en Alemania, diferente en Francia. No es posible tener un único plan para todos los Estados europeos.
Está muy claramente expresado, en los tratados europeos, que la energía es responsabilidad de los gobiernos de los Estados miembros antes que de las políticas europeas. Pero la Comisión Europea intenta ir más allá de los tratados. Y este es el tema sobre el que tendremos arduas discusiones.
F&D: ¿Cuál es la perspectiva para la energía nuclear en Polonia?
NAIMSKI: Prevemos tener una primera unidad nuclear operativa en Polonia para 2033. En 20 años quisiéramos tener seis. Y para mediados de la década de 2040, alrededor de un cuarto de nuestra energía será nuclear. Tener un 25% de producción de carga básica nos permitiría incluir en la combinación mucha más energía renovable.
F&D: ¿Existe en Polonia un consenso político en favor de la energía nuclear?
NAIMSKI: En Polonia sí tenemos divisiones políticas muy profundas, pero no discrepancias acerca de la energía nuclear.
F&D: ¿Considera que las metas de descarbonización y seguridad energética son compatibles, o no?
NAIMSKI: Podría ser que la seguridad del abastecimiento se ubique en el nivel necesario y siga ese proceso de descarbonización sin contratiempos. Pero es una cuestión táctica. No deberíamos abandonar el carbón con demasiada rapidez.
F&D: La mayoría de los gasoductos existentes van desde el este al oeste. Usted ha hablado frecuentemente de la necesidad de tener gasoductos norte-sur. ¿Cuál es el fundamento?
NAIMSKI: Es importante porque, si queremos diversificar realmente nuestras fuentes y medios de transporte para Europa central, tenemos que construir líneas de transmisión completamente diferentes de lo ejecutado por las instituciones, gobiernos o economías de Rusia o dependientes de ese país.
Por eso hemos encargado la construcción del gasoducto interconectado entre Polonia y Eslovaquia. Y los eslovacos ya se han interconectado con Hungría y planean completar finalmente un enlace con el sistema de Rumania. Y, de hecho, esta idea de conectar Świnoujście [en la costa báltica de Polonia] con la Isla de Krk [en la costa de Croacia] fue la base para estas estrategias de transmisión gasífera norte-sur. El gasoducto báltico es parte de esta nueva posibilidad.
Esta entrevista ha sido editada para efectos de brevedad y claridad.