Creadores de contenido
En parte, esto refleja una fricción de larga data entre los creadores de contenido y las empresas tecnológicas. Por ejemplo, los medios de comunicación tradicionales decayeron con el auge de las redes sociales y los motores de búsqueda, que les arrebataron los ingresos por publicidad. De manera similar, las plataformas de streaming de música han transformado el modelo de negocio de la industria musical, desviando los ingresos de las ventas de álbumes y aumentando el valor de las actuaciones en directo. La irrupción de las herramientas de IA constituye un nuevo capítulo en esta historia. A diferencia de disrupciones tecnológicas anteriores, estas herramientas pueden generar nuevas obras que imitan el estilo de los artistas sin su consentimiento ni pago alguno. En estas circunstancias, los creadores tienen escaso control sobre cómo se utiliza su trabajo y surgen cuestiones complejas sobre propiedad y derechos de autor. Esa apropiación de material generado por humanos corre el riesgo de devaluar las obras originales y ahogar la creatividad.
Si lo único que hace la IA es reducir el empleo y la creatividad —y socavar la excelencia—, cabe preguntarse en qué beneficia al talento humano. No obstante, la IA va mucho más allá. En el ámbito laboral, puede liberar a los trabajadores de las tareas rutinarias, permitiéndoles asumir responsabilidades más complejas que requieran habilidades avanzadas. También puede fomentar y potenciar el talento humano al ampliar el acceso a una educación personalizada y de calidad. Además, la IA puede acelerar los descubrimientos científicos, generando avances más prometedores y en menor tiempo.
Aprender y trabajar
Ya está ocurriendo. Al derribar las barreras tradicionales a la educación, las herramientas de IA están dando a muchos estudiantes acceso a una educación personalizada a la que antes no podían acceder debido a restricciones geográficas, sistémicas o de recursos. Por ejemplo, existen plataformas basadas en IA que ayudan a los padres de niños sordos o con dificultades auditivas a aprender el lenguaje de signos, con lo que se facilita la comunicación en el seno de las familias. Además, las herramientas educativas personalizadas, como los asistentes de lectura y matemáticas basados en IA, ayudan a profesores, alumnos y padres a identificar las lagunas en el aprendizaje y adaptar la enseñanza a cada alumno.
Estas herramientas de aprendizaje basadas en IA son muy prometedoras para las economías en desarrollo con una importante escasez de profesores cualificados. En África subsahariana hay plataformas en línea que llevan más de una década apoyando a la educación. Del mismo modo, en China las plataformas de IA son cada vez más populares. Este giro hacia un aprendizaje más personalizado y asistido por IA puede ayudar a estudiantes de diversos orígenes y estilos de aprendizaje a sobresalir en la escuela, al permitirles abordar sus debilidades académicas y prosperar en las áreas en las que destacan.
En el ámbito laboral, la IA puede encargarse de tareas repetitivas y monótonas y agilizar las labores administrativas, de forma tal que los trabajadores puedan concentrarse en responsabilidades más complejas, creativas y gratificantes, que requieren una intervención humana. Esto podría beneficiar especialmente a los trabajadores de profesiones que requieren interacción humana y toma de decisiones fundamentales que afectan la vida de las personas. Por ejemplo, en el sector de la salud, los sistemas basados en IA pueden ayudar en la programación de citas, la facturación y la gestión de historiales clínicos, permitiendo que los profesionales de la salud dediquen más tiempo a atender a los pacientes y tomar decisiones complejas.
El ámbito de los descubrimientos científicos también se está beneficiando, y las herramientas asistidas por IA han mejorado considerablemente la productividad. Un ejemplo sorprendente del papel transformador de la IA en esta esfera es su aplicación para predecir la estructura de las proteínas, un avance reconocido con el Premio Nobel de Química en 2024. Este trabajo pionero ha revolucionado nuestra comprensión del plegamiento de las proteínas, lo que ha posibilitado rápidos avances en el descubrimiento de fármacos y en la biotecnología. Tras el lanzamiento de AlphaFold2, el número de estructuras proteicas predichas a disposición de los científicos pasó de 200.000 a 200 millones en cuestión de meses.
Gestionar las ventajas y las desventajas
Sin embargo, estos avances pueden tener sus contrapartidas. Un estudio reciente en el campo de los nuevos materiales realizado por Aidan Toner-Rodgers, estudiante de doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, reveló que las herramientas de descubrimiento basadas en IA aumentaban los resultados de las investigaciones en un 44%. Esta mejora la impulsaron en gran medida investigadores de alto nivel que recurrían a la IA para automatizar una parte sustancial de la generación de ideas. Esto les permitió dedicar más tiempo a evaluar y perfeccionar las sugerencias más prometedoras generadas por la IA, una dinámica similar a la que explica el impacto de AlphaFold. No obstante, el 82% de los científicos encuestados en el marco de ese mismo estudio declaró estar menos satisfecho con su trabajo debido a la disminución de la creatividad y a una infrautilización de sus capacidades.
Al permitir a los trabajadores centrarse en tareas creativas y complejas, la IA puede fomentar una mayor satisfacción, pero un recurso excesivo a la automatización puede hacer que los trabajadores sientan que su experiencia y su creatividad no son valoradas.
Las herramientas de IA no solo mejoran la eficiencia en el trabajo y amplían el acceso a la educación. También han demostrado su capacidad para ayudar a identificar talentos potenciales en campos como el deporte, las artes o el mundo académico. Estas herramientas ayudan a los cazatalentos a detectar y evaluar talentos deportivos analizando enormes volúmenes de datos, lo que les permite descubrir a jugadores dotados de un potencial excepcional. El uso de más datos concretos en los procesos de selección podría incluso reducir los sesgos. Estas técnicas de IA pueden hacer que el deporte sea más inclusivo, por ejemplo, dando oportunidades a jóvenes jugadores de ciudades pequeñas y regiones o comunidades infrarrepresentadas.
En la enseñanza de las artes creativas, herramientas de IA como DALL-E, AIVA y Amper Music permiten a los aficionados experimentar con conceptos de diseño y arte, ofreciéndoles retroalimentación accesible y técnicas innovadoras. Gracias a estas herramientas, la educación artística, antes restringida a estudios formales o a una costosa formación, está ahora al alcance de todos.
En un momento en que la IA transforma el mundo del trabajo y el aprendizaje, su impacto no será homogéneo. A algunos les abrirá las puertas que conducen a oportunidades antes inalcanzables; en el caso de otros, podría disminuir el valor de su talento. Si queremos aprovechar al máximo su potencial, hemos de encontrar un equilibrio, es decir, utilizar la IA de forma ética y justa para complementar, reconocer y potenciar las capacidades humanas, al tiempo que se eliminan las barreras sistémicas que impiden que sus beneficios lleguen a todos. Si actuamos de forma deliberada, la IA puede ayudarnos a construir un futuro en el que el talento no se vea frenado por las circunstancias, sino que florezca gracias a la colaboración entre el ingenio humano y el progreso tecnológico.