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Michel Camdessus
Biografía
Joint Statement by the Heads of the International Monetary Fund (IMF), The World Bank, and The World Trade Organization (WTO)
Speeches

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inglés francés
99/26 (S)
Una nueva ronda de negociaciones comerciales: La
perspectiva del FMI
Palabras de Michel Camdessus
Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
ante la Tercera Conferencia Ministerial de la
Organización Mundial del Comercio (OMC)
Seattle, Estados Unidos, 30 de noviembre de 1999
Señor Presidente, señores ministros, damas y caballeros: Me complace mucho
dirigir unas palabras ante esta tercera Conferencia Ministerial de la OMC, especialmente porque
me brinda la oportunidad de felicitar a Mike Moore al asumir el mando de esta
organización en un período tan importante para el desarrollo del comercio
mundial.
El Convenio Constitutivo del FMI define, como uno de nuestros fines el de "facilitar la
expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, contribuyendo
así a alcanzar y mantener altos niveles de ocupación". El FMI, en el
cumplimiento de este mandato y en el contexto del diálogo sobre política
económica que mantiene con sus 182 países miembros, también
encuentra una sinergia fundamental con la OMC y el Banco Mundial. Nuestras tres instituciones
colaboran activamente para fomentar el crecimiento del comercio mundial y la congruencia en la
formulación de la política económica mundial. La
declaración conjunta1 de los dirigentes de los tres organismos da fe de la importancia
que reviste la integración de los esfuerzos internacionales en pro de estrategias de
desarrollo en todo el mundo, un robusto sistema de comercio multilateral y un sólido
sistema monetario y financiero internacional]. Cabe señalar, sin embargo, que esta
colaboración es sólo parte de una coherencia que abarca mucho más
—me refiero a la formulación de la política económica de todos los
miembros de la comunidad internacional— y que integra dentro de un todo la
política de comercio exterior con las políticas macroeconómicas,
financieras y de desarrollo.
Señor Presidente, señores ministros: Se nos abre una notable
oportunidad de progreso en este preciso momento. La crisis que amenazaba ser tan
vasta hace poco más de un año ha quedado atrás, un poco más
rápidamente de lo que nos atrevimos a prever, y esto nos ofrece la oportunidad de poner
en práctica acciones de gran alcance para el desarrollo y la estabilidad a largo plazo de la
economía internacional. Debemos, por lo tanto, dar nuevos pasos para que los pueblos
concreten su potencial, y esto sólo será posible en una economía en
crecimiento. El crecimiento del comercio exterior ha sido uno de los principales motores del
crecimiento económico en esta extraordinaria segunda mitad del siglo que está
por concluir, y una renovada expansión del comercio exterior contribuirá a
sustentar el crecimiento y a reducir la pobreza en el mundo entero.
El mundo necesita una ronda de negociaciones comerciales con metas ambiciosas y de
amplia cobertura, y ello por tres razones ineludibles: para sustentar la recuperación de la
actividad económica mundial; para respaldar la reforma continua del sistema monetario y
financiero internacional, y para dar un fuerte impulso a la lucha mundial contra la pobreza. La
comunidad internacional ya ha comenzado a actuar con decidido espíritu de
cooperación, y con plena conciencia de que va en su propio interés el fortalecer el
sistema monetario y financiero internacional. Es necesario incorporar este mismo espíritu
en la nueva ronda de negociaciones comerciales para proseguir la labor de refuerzo de la
economía internacional. Permítanme explicarles lo que quiero decir.
En primer lugar, ahora que estamos presenciando una fase de expansión
cíclica en muchas partes del mundo, es necesario respaldar y ampliar la
recuperación. Es una oportunidad única para fortalecer y prolongar esta fase de
modo que podamos subir un escalón más en el camino hacia el crecimiento y el
desarrollo de alta calidad. Señores ministros, saben ustedes muy bien —y lo han
probado— que el comercio facilita el crecimiento, así como la transferencia de
conocimientos y tecnología. En pocas palabras, las economías abiertas prosperan.
Así lo han demostrado una y otra vez países en todas las etapas de desarrollo:
trátese de la apertura emprendida de manera negociada en el marco multilateral de la
OMC o de forma unilateral, como lo han hecho las numerosas economías en desarrollo,
en transición y de mercados emergentes que han reconocido claramente las posibilidades
que ofrece la liberalización del comercio exterior. El comercio ha sido uno de los
principales motores del crecimiento mundial. Todo país que ha crecido con rapidez en el
último medio siglo lo ha logrado mediante una estrategia de integración en la
economía mundial, centrada en el comercio exterior. Afortunadamente, aun en medio de
la crisis reciente —una de las mayores amenazas a la prosperidad nacional y mundial en los
últimos 50 años—, los países han resistido a las presiones
proteccionistas. Pero ahora es necesario ir más allá de la resistencia pasiva al
proteccionismo e iniciar una ronda de negociaciones con ambiciosos objetivos de
liberalización comercial.
En segundo lugar, la liberalización de amplio alcance del comercio es un elemento
indispensable para construir un sistema económico mundial sólido y duradero. Si
no se sustentan en un comercio más liberal, los esfuerzos de los gobiernos y los
organismos internacionales por fortalecer la arquitectura monetaria y financiera internacional no
tendrán toda la eficacia deseada. Aspiramos a lograr un sistema monetario y financiero
internacional sólido que propicie una circulación internacional de capitales libre
pero ordenada, basada en sistemas financieros nacionales adecuados y en políticas
transparentes y equitativas. Pero un mundo en que la mayor movilidad del capital no esté
acompañada de un régimen de comercio de bienes y servicios cada vez
más abierto y libre —y por lo tanto más eficiente— es un mundo que
puede tornarse más vulnerable al riesgo de crisis reiteradas.
Como ejemplo específico cabe considerar los beneficios que se obtendrían si
la ronda fomentara una mayor liberalización del comercio de servicios financieros y
creara las condiciones para mejorar el marco institucional de dicha liberalización. La
competencia en los servicios financieros, incluida la competencia del exterior, respaldada por un
sistema correcto de reglamentación y supervisión y por políticas
macroeconómicas sólidas es una fuente vital de dinamismo para el sector
financiero de los países. Al alentar la modernización y promover la
adopción de normas internacionales y prácticas adecuadas de control de riesgos,
este aspecto de la nueva ronda comercial puede contribuir de manera directa a crear un sistema
internacional más estable.
Tercero, si tuviera que hacer hincapié en un solo punto, el comercio, por su
contribución al crecimiento sostenido de alta calidad, es vital para la firme
reducción de la pobreza. En efecto, la pobreza puede considerarse el riesgo
sistémico máximo. Señores ministros, sus gobiernos se han comprometido
a ayudar a los países en desarrollo, especialmente los más pobres, a integrarse
más plenamente en la economía mundial, con el objeto de fomentar un
crecimiento y desarrollo sostenidos. Para estos fines, la comunidad internacional ha respaldado
vivamente el refuerzo de la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países
pobres muy endeudados (PPME). Destaquemos que de los 135 países miembros de la
OMC, 74 han prometido respaldo a la Iniciativa para los PPME. Sus gobiernos han dado su
aceptación a la creación del nuevo servicio para el crecimiento y la lucha contra
la pobreza, del FMI, que se centra en las necesidades de los sectores más pobres, y han
prometido reiteradamente alcanzar muchos objetivos económicos y sociales de gran
envergadura encaminados a reducir la pobreza en los próximos quince años, como
lo recordé en las Reuniones Anuales del FMI hace dos meses. No obstante, aun en el caso
de que estas iniciativas se hagan realidad en su totalidad, sus beneficios se verán
seriamente disminuidos si no se da a los países en desarrollo la oportunidad más
esencial: producir y exportar una creciente gama de bienes y servicios, beneficiarse del mayor
volumen de importación que ello haría posible y, sobre todo, satisfacer dos de las
necesidades humanas más básicas: encontrar trabajo y ganarse la vida.
Esa es la razón especial por la que en esta nueva ronda de negociaciones comerciales
debe prestarse especial atención a los países en desarrollo y a su
incorporación en el sistema de comercio mundial. Su potencial exportador, sobre todo en
la actividad agrícola, sigue restringido por importantes barreras en los mercados de los
países industriales; por ejemplo, la protección arancelaria para los productos
agrícolas en los mercados de los países industriales es casi cinco veces mayor que
la otorgada a las manufacturas. Debe darse prioridad al acceso irrestricto al mercado para todos
los productos que exportan los países más pobres, entre ellos los PPME, y dar
pronta solución a esta situación, para que estos países puedan empezar a
beneficiarse cuanto antes. Su participación en el comercio mundial es tan reducida
—menos del 0,5%— que dicho acceso no sería oneroso ni causaría
mayores perturbaciones.
Para concluir, quisiera reiterar que, sólo mediante un enfoque realmente basado en la
cooperación —que garantice el mutuo respaldo de las políticas comercial,
de desarrollo, macroeconómica y financiera—, podremos lograr un progreso
sostenido en la tarea más urgente con que se ve confrontada la humanidad al fin del siglo
XX: reducir la pobreza. Aunemos nuestros esfuerzos en esta empresa.
1"Joint Statement by the Heads of the International Monetary Fund, the World Bank, and the World Trade Organization", documento EBD/99/132 (30-XI-99). El texto en inglés puede consultarse en el sitio del FMI en Internet (http://www.imf.org/external/np/sec/nb/1999/NB9978.HTM). El texto en español puede consultarse en el sitio de la OMC en Internet (http://www.wto.org/wto/spanish/newsp/press153s.htm).
IMF EXTERNAL RELATIONS DEPARTMENT
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