Young job seeker is interviewed at a job fair in Barcelona. Spain's youth unemployment remains among the highest in the European Union. (Photo: Gustau Nacarino/Reuters/Newscom)

Boletín del FMI : Lagarde: Las medidas para recortar la desigualdad excesiva nos beneficiarán a todos

17 de junio de 2015

  • Hay que elevar los ingresos de los pobres y la clase media para reducir la desigualdad e impulsar el crecimiento
  • Un crecimiento más duradero pasa por generar un crecimiento más equitativo
  • Se requieren políticas fiscales inteligentes y reformas educativas, de atención de la salud y del mercado laboral

En una conferencia en Bruselas, afirmó que las desigualdades excesivas y cada vez mayores se han convertido en un problema para el crecimiento y el desarrollo económico.

(foto: Danny Lehman/Corbis)

En Sao Paulo, Brasil, los barrios de bajo ingreso colindan con los exclusivos. Una desigualdad del ingreso excesiva debilita la tasa de crecimiento económico (foto: Danny Lehman/Corbis)

DESIGUALDAD Y CRECIMIENTO

“No hace falta ser altruista para respaldar políticas que eleven el ingreso de los pobres y la clase media. Estas políticas beneficiarán a todo el mundo, porque son fundamentales para generar un crecimiento mayor, más integrador y más sostenible”, declaró Lagarde.

“En otras palabras, un crecimiento más duradero pasa por generar un crecimiento más equitativo”.

De abajo y no de arriba

Nuevos estudios del FMI demuestran que un aumento de la proporción del ingreso de los pobres y la clase media de 1 punto porcentual se traduce en un incremento del PIB de un país de hasta 0,38 puntos porcentuales en cinco años. En cambio, un aumento de la proporción del ingreso de los ricos de 1 punto porcentual provoca una reducción del PIB de 0,08 puntos porcentuales.

“Nuestras conclusiones indican que, al contrario de lo que se piensa, los beneficios de un aumento de los ingresos vienen de abajo y no de arriba”, afirmó Lagarde, que añadió que los ricos gastan una parte más pequeña de sus ingresos, lo cual podría reducir la demanda agregada y debilitar el crecimiento.

Estudios anteriores del FMI muestran que, de hecho, una desigualdad del ingreso excesiva debilita la tasa de crecimiento económico y hace que, con el tiempo, el crecimiento sea menos sostenible.

Causas y consecuencias de una desigualdad excesiva

Lagarde subrayó la divergencia entre el descenso sostenido durante décadas de la desigualdad entre países —impulsado por el rápido aumento de los ingresos medios en las economías de mercados emergentes— y la creciente desigualdad del ingreso dentro de un mismo país.

Lagarde observó que los dos principales factores que tienden a ampliar la brecha de ingresos entre los profesionales más calificados y los menos calificados, especialmente en las economías avanzadas, son los avances tecnológicos y la globalización financiera. Otros factores implicados son la dependencia excesiva del financiamiento crediticio, la reducida movilidad social y la desigualdad de acceso a la educación, la atención de la salud y los servicios financieros, especialmente en las economías en desarrollo.

Fórmulas para el crecimiento

“Debido a esta clase de desventajas —esta clase de desigualdad de oportunidades—, millones de personas tienen pocas o nulas posibilidades de aumentar sus ingresos y acumular riqueza”, afirmó Lagarde. Sin embargo, añadió que existen fórmulas que permiten un crecimiento más fuerte, integrador y sostenible en todos los países.

• La estabilidad macroeconómica —“Las políticas macroeconómicas sólidas son el mejor amigo del pobre”— respaldada por el buen gobierno, puesto que la corrupción puede ser un buen indicador de la existencia de profundas desigualdades sociales y económicas.

Adoptar políticas prudentes que logren el equilibrio entre fomentar una mayor igualdad y preservar los grandes incentivos a la competencia, la innovación y la inversión.

Ajustar la política fiscal, combatiendo la evasión fiscal, eliminando las desgravaciones fiscales injustas, reduciendo los elevados impuestos sobre el trabajo, recurriendo en mayor medida a las transferencias monetarias condicionadas y liberando recursos mediante la reducción de los subsidios energéticos.

Aprobar reformas inteligentes en materia de educación, atención de la salud, mercados laborales, infraestructuras e inclusión financiera, para elevar el crecimiento económico potencial y dar impulso al ingreso y la calidad de vida a mediano plazo.

Lagarde manifestó que este mismo año las autoridades económicas dispondrán de una oportunidad única de desarrollo para la generación actual, para transformar las buenas intenciones en actos enérgicos y duraderos: la cumbre de las Naciones Unidas sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible en septiembre, y la cumbre para tratar de alcanzar un acuerdo para la reducción de las emisiones de carbono, en diciembre.

El destacado papel del FMI

Lagarde afirmó que el FMI puede desempeñar un papel destacado en todos estos ámbitos. El mandato principal del FMI es promover la estabilidad económica y financiera mundial, y la institución ha participado activamente en programas de desarrollo, ayudando a sus188 países miembros a diseñar y aplicar políticas, y otorgando préstamos a países que atravesaban dificultades, para que pudiesen volver a levantar cabeza.

En África subsahariana, por ejemplo, son muchos los países que han aplicado políticas macroeconómicas sólidas en la última década y cosechan ahora los beneficios, en forma de un crecimiento más fuerte y una mejor calidad de vida. El FMI ha respaldado esos esfuerzos a través de nuevos instrumentos, como los préstamos con interés cero, pero también ha incrementado el financiamiento y el fortalecimiento de las capacidades.

Además, el FMI ha intensificado sus estudios sobre cuestiones de desigualdad, género y cambio climático, y está buscando nuevas fórmulas para incrementar el acceso a sus préstamos para países en desarrollo, con el fin de ayudarles a amortiguar los shocks externos. En particular, Lagarde manifestó que el FMI desea centrarse todavía más en ayudar a los países más pobres y frágiles.