PROGRAMA DE TRABAJO DEL FMI
El último Programa de Trabajo del FMI quiere traducir las orientaciones expuestas
en la
Agenda Mundial de Políticas de octubre en un plan concreto para los
próximos doce meses.
Subraya la necesidad de respaldar el crecimiento, invertir en resiliencia y proteger
la estabilidad financiera, aplicar las reformas estructurales que permitan un crecimiento
a mediano plazo sostenible e incluyente, y fortalecer el sistema monetario internacional.
En la entrevista que figura a continuación, Siddharth Tiwari, Director del
Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI, analiza
las prioridades de la institución para los próximos meses.
Boletín del FMI: ¿Qué cambios están sufriendo
las prioridades del FMI en respuesta a los acontecimientos mundiales?
Tiwari: El programa de trabajo responde a tres de las transiciones que se
están produciendo en la economía mundial. Todas ellas atañen
al Fondo y a la forma en que nos relacionamos.
Una de ellas son las perspectivas de incremento de las tasas de interés en
Estados Unidos y sus consecuencias. Esta transición repercutirá en
las economías avanzadas y, sobre todo, en los mercados emergentes. En los
últimos años, los mercados emergentes se han desacelerado, y el deterioro
de las condiciones financieras podría ejercer todavía mayor presión
sobre ellos, dificultando su convergencia.
La segunda transición, que cobrará importancia en 2016, será
el reequilibramiento de China. Se prevé que su economía se desacelere
coincidiendo con el reequilibrio de su crecimiento, y todo el mundo está
pendiente de ver qué repercusiones se producirán.
La tercera transición —consecuencia en parte de la segunda— es
la caída de los precios de las materias primas, un fenómeno que afectará
a muchas economías de mercados emergentes.
Boletín del FMI: La Directora Gerente del FMI ha instado al
FMI a adoptar un enfoque más ágil, integrado y centrado en sus países
miembros. ¿De qué forma contribuye el programa de trabajo a alcanzar
este objetivo?
Tiwari: Uno de los ejes principales de este programa de trabajo es un enfoque
tripartito: agilidad, integración y atención centrada en los países
miembros. Por agilidad nos referimos a la respuesta a las transiciones que ya se
están produciendo: poder fijarse en los efectos de contagio, anticiparse
a las consecuencias y perseguir el objetivo de aumentar el crecimiento en un entorno
en el cual el margen de maniobra de las políticas está disminuyendo.
Por integración nos referimos a ajustar mejor las orientaciones en materia
de políticas según el sector y sacar provecho de las sinergias entre
los flujos de trabajo. Por ejemplo, trabajamos por integrar mejor nuestra labor
de fortalecimiento de las capacidades en nuestras operaciones de supervisión
y préstamo.
Asimismo, tenemos más en cuenta los efectos indirectos de las políticas.
Fijémonos, por ejemplo, en la inminente subida de las tasas de interés
en Estados Unidos y las consecuencias que tendrá para los mercados emergentes.
Nuestro análisis se centra en los posibles vínculos macrofinancieros
y de otras clases, y en cuál debería ser la respuesta de los mercados
emergentes. Gran parte de esta labor solía hacerse por separado, pero ha
quedado claro que existe una conexión absoluta.
Por atención centrada en los países miembros entendemos nuestra voluntad
de comprender las preocupaciones de estos antes de, por ejemplo, poner en marcha
un nuevo estudio o introducir un cambio en las políticas. Colaboramos con
los países miembros desde el principio y buscamos obtener sus comentarios
al final.
Boletín del FMI: El FMI ha hecho mucho hincapié en las
reformas estructurales como herramienta para impulsar el crecimiento. ¿De
qué manera llevará adelante está línea de trabajo?
Tiwari: Tras la crisis financiera mundial, el crecimiento se desplomó
y se produjo una revisión a la baja del crecimiento potencial. Es necesario
aumentar el crecimiento potencial, y uno de los principales vehículos para
hacerlo son las reformas estructurales. En Europa, se ha instado a las autoridades
económicas a centrarse en las reformas de los mercados laborales y de productos.
En otras partes del mundo, la clave para incrementar el crecimiento potencial está
en la profundización financiera, la inclusión financiera y el gasto
en infraestructuras.
La labor que hemos llevado a cabo este último año ha puesto de manifiesto
que, para las distintas categorías de economías —de bajo ingreso,
de mercados emergentes y avanzadas—, existen dos conjuntos de reformas estructurales
que proporcionan importantes beneficios. El primero de ellos son las reformas del
sector bancario; el segundo, el gasto en infraestructuras. Luego están las
reformas específicas de cada fase de desarrollo. Pero lo que está
cada vez más claro es que debería prestarse mayor atención
a las reformas estructurales encaminadas a incrementar el potencial de crecimiento,
en vez de responder a las crisis. Estas medidas aumentarán la resiliencia
de la economía mundial.
Boletín del FMI: ¿Cómo aprovecha el FMI el papel
del fortalecimiento de las capacidades en su colaboración con los distintos
países?
Tiwari: Una de las labores importantes del FMI consiste en aumentar la resiliencia
de los distintos países mediante el desarrollo de las capacidades sobre el
terreno, permitiendo la transferencia de tecnología y conocimientos. Esta
transferencia de conocimientos se canaliza, por ejemplo, a través de la asistencia
técnica, la capacitación presencial o en línea, o los centros
de capacitación y asistencia técnica regionales.
Según un estudio publicado hace un par de años, los países
que mantienen una interacción a largo plazo con el FMI registran un mejor
rendimiento en materia de crecimiento y gasto en sectores sociales. Nosotros lo
analizamos para determinar por qué y, al final, resultó que era debido
al fortalecimiento de las capacidades. La transferencia de conocimientos y el fortalecimiento
de las instituciones eran lo que permitía a un país eludir una crisis,
en vez de tener que esperar a que se produjese.
Boletín del FMI: El FMI tuvo un papel destacado en la conferencia
sobre Financiamiento para el Desarrollo celebrada en Adís Abeba en julio.
¿En qué sentido contribuye el programa de trabajo a alcanzar los objetivos
de la nueva agenda mundial para el desarrollo?
Tiwari: En Adís Abeba, el FMI presentó medidas y no se limitó
a adoptar compromisos. En relación con dicha conferencia, aprobamos una serie
de medidas concretas de apoyo para que los países en desarrollo pudiesen
alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible después de 2015. Ampliamos
en un 50% el acceso a todos nuestros servicios concesionarios —poniendo más
dinero a disposición de los países de bajo ingreso que cumplen los
requisitos— y fijamos la tasa de interés cero para todos los préstamos
concedidos con arreglo al Servicio de Crédito Rápido, un servicio
destinado a países afectados por desastres naturales y Estados frágiles
o que salen de un conflicto.
Realizaremos un seguimiento basado en un análisis de los efectos de contagio
de las iniciativas fiscales internacionales y de la profundización y la inclusión
financieras. Asimismo, respaldaremos la movilización de los ingresos internos,
la eficiencia y eficacia del gasto, y la captación y gestión de flujos
de capital. Estas son las áreas en las que el FMI goza de ventaja comparativa,
y en los próximos meses intensificaremos nuestra labor en torno a estas cuestiones.
Boletín del FMI: ¿Proseguirá el FMI con su labor
en áreas como la desigualdad, el cambio climático y la situación
de la mujer, que quedan fuera de sus tradicionales ámbitos prioritarios?
Tiwari: El objetivo principal del FMI es fomentar la estabilidad económica
mundial. Cuando cuestiones y temas en gran parte alejados de nuestros tradicionales
ámbitos prioritarios comienzan a afectar al mandato de macroestabilidad del
FMI, corresponde a la institución abordarlos. Es lo que hicimos, por ejemplo,
con la pobreza a partir de finales de los años noventa. El ritmo actual de
cambios mundiales hace que cada vez más cuestiones nuevas afecten a nuestro
mandato, por lo cual es necesario adaptar el programa de trabajo para poder hacer
frente a los nuevos retos. Es fundamental incorporar estas cuestiones a nuestra
labor de forma proactiva, para poder formular posturas y recomendaciones adecuadas
antes de que generen inestabilidad macrofinanciera. Nuestro programa de trabajo
sobre la desigualdad, el cambio climático y la situación de la mujer
refleja este planteamiento general.