La economía mundial
La recuperación económica mundial está cobrando impulso, los precios de las
materias primas se han afianzado, y los riesgos de deflación están
cediendo. A pesar de que las perspectivas están mejorando, el crecimiento
sigue siendo débil y está sujeto a mayores incertidumbres en el ámbito
político y en materia de políticas. Las secuelas de la crisis, los altos
niveles de endeudamiento, el débil crecimiento de la productividad y las
tendencias demográficas siguen planteando obstáculos complicados en las
economías avanzadas; en tanto que los desequilibrios internos, el
endurecimiento de las condiciones financieras más pronunciado de lo
previsto y los efectos de contagio negativos derivados de la incertidumbre
mundial imponen desafíos a algunos países de mercados emergentes y en
desarrollo.
El comercio, la integración financiera y la innovación tecnológica han
aportado importantes beneficios, han mejorado los niveles de vida y han
sacado de la pobreza a cientos de millones de personas. Pero el prolongado
período de crecimiento escaso ha puesto de manifiesto las preocupaciones de
los que han quedado a la zaga. Es importante garantizar que todos tengan la
oportunidad de beneficiarse de la integración económica mundial y los
avances tecnológicos.
Reafirmamos nuestro compromiso para lograr un crecimiento vigoroso,
sostenible, equilibrado, inclusivo y con abundante empleo. Con ese fin,
recurriremos a todas las herramientas de política —políticas monetarias y
fiscales, así como reformas estructurales— de forma tanto individual como
colectiva. Reafirmamos nuestro compromiso de comunicar con claridad la
orientación de las políticas, evitar las políticas aislacionistas y
preservar la estabilidad financiera mundial. Reconocemos que una
volatilidad excesiva y la fluctuación desordenada de los tipos de cambio
pueden tener consecuencias negativas para la estabilidad económica y
financiera. Nos abstendremos de realizar devaluaciones competitivas y no
utilizaremos nuestros tipos de cambio con fines competitivos. Además,
trabajaremos mancomunadamente para reducir los desequilibrios mundiales
excesivos mediante la adopción de políticas adecuadas. Estamos procurando
afianzar la contribución del comercio a nuestras economías. Nuestras
prioridades son las siguientes:
Política monetaria acomodaticia:
En las economías cuya inflación aún se encuentra por debajo del nivel
deseado y cuya brecha del producto continúa siendo negativa, la política
monetaria debería mantener una orientación acomodaticia, congruente con los
mandatos de los bancos centrales, sensible a los riesgos para la
estabilidad financiera y sustentada por marcos de política que inspiren
credibilidad. Por sí sola, la política monetaria no puede lograr un
crecimiento sostenible y equilibrado; por ende, debe ir acompañada de otras
políticas que le sirvan de respaldo. Donde esté justificada, la
normalización de la política monetaria debe seguir siendo objeto de una
buena comunicación, entre otras razones para mitigar posibles efectos de
contagio transfronterizos.
Política fiscal favorable al crecimiento:
La política fiscal debe usarse de manera flexible y debe ser favorable al
crecimiento, debe dar prioridad a la inversión de alta calidad, y debe
apoyar reformas que estimulen la productividad, generen oportunidades para
todos y promuevan la inclusión, y a la vez debe reforzar la resiliencia y
garantizar que la deuda pública como proporción del PIB esté en una
trayectoria sostenible.
Reformas estructurales individualizadas y con orden de prioridad y
secuencia:
Impulsaremos reformas estructurales para elevar el crecimiento y la
productividad y ampliar la capacidad de resistencia, brindando asistencia a
los deban soportar el costo del ajuste. El diseño de las reformas, sus
prioridades y su secuencia deben reflejar las circunstancias del país;
procurar estimular la inversión en infraestructura, desarrollo de capital
humano e innovación; fomentar la competencia y el ingreso en los mercados;
y elevar las tasas de empleo.
Proteger la estabilidad financiera:
Reforzaremos más la resiliencia del sector financiero para continuar
respaldando el crecimiento y el desarrollo. Esto exige realizar esfuerzos
sostenidos para abordar las secuelas de la crisis en algunas economías
avanzadas y las vulnerabilidades en ciertas economías de mercados
emergentes, así como vigilar los posibles riesgos financieros asociados a
largos períodos de tasas de interés bajas o negativas y a cambios en la
liquidez sistémica de los mercados. Recalcamos la importancia de ejecutar
de manera oportuna, completa y coherente los planes acordados de reforma
del sector financiero, así como de finalizar lo antes posible los elementos
pendientes del marco de regulación.
Una economía mundial más inclusiva:
Adoptaremos políticas que promuevan las oportunidades para todos dentro de
nuestros países, la sostenibilidad a lo largo del tiempo y la cooperación
entre los países. Adoptaremos políticas internas que desarrollen una fuerza
de trabajo adaptable y calificada, brindaremos asistencia a los que se vean
perjudicados por el avance tecnológico y la integración económica, y
trabajaremos mancomunadamente para asegurarnos de que las generaciones
futuras no tengan que pagar por las decisiones de la actual generación.
Teniendo en cuenta que todos los países se benefician de la cooperación a
través de un marco colaborativo que evolucione conforme a las cambiantes
necesidades de la economía mundial, trabajaremos para hacer frente a
desafíos comunes, apoyar los esfuerzos en pro de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) de 2030 y garantizar el funcionamiento ordenado
del sistema financiero internacional. Ayudaremos a los países a hacer
frente a las consecuencias de los conflictos, las crisis humanitarias y de
refugiados o los desastres naturales. Trabajaremos para promover
condiciones igualitarias en el comercio y la tributación a escala
internacional; combatir las fuentes y los canales de financiamiento del
terrorismo, la corrupción y otros flujos financieros ilícitos; y abordar el
problema del retiro de las relaciones de corresponsalía bancaria.
Operaciones del FMI
Celebramos la Agenda Mundial de Políticas de la Directora Gerente.
El FMI ha de cumplir una función clave en los siguientes aspectos para
apoyar a los países miembros en estos momentos decisivos:
Sustentar la recuperación:
Con un enfoque basado en tres pilares —políticas
monetarias, fiscales y estructurales—, aplaudimos la decisión del FMI de
brindar asesoramiento acerca de la combinación de políticas necesaria según
la situación de cada país para sustentar la recuperación que está en curso
y corregir los desequilibrios mundiales excesivos. Apoyamos los trabajos
sobre reglas fiscales y marcos a mediano plazo y la aplicación del marco de
espacio fiscal en la supervisión bilateral. Avalamos la labor de examinar
el marco de evaluación de la gestión de la inversión pública, ampliar la
iniciativa de respaldo a políticas de infraestructuras, y estudiar reformas
orientadas al logro de una política fiscal favorable al crecimiento,
sostenible y equitativa. Apoyamos asimismo otros estudios sobre la forma en
que la política fiscal podría mitigar mejor los costos a corto plazo y
realzar los beneficios a largo plazo de las reformas estructurales.
Incrementar la productividad y abordar las vulnerabilidades:
Aplaudimos los estudios recientes sobre las causas del escaso crecimiento
de la productividad y sobre el nuevo conjunto de herramientas para detectar
deficiencias en las políticas estructurales, y aguardamos con interés
nuevas investigaciones del FMI y recomendaciones específicas sobre reformas
estructurales de alta prioridad para fomentar la productividad, la
inversión y la capacidad de resistencia a los shocks económicos. Esperamos
con interés nuevos estudios sobre la forma de solucionar el
sobreendeudamiento y reducir las vulnerabilidades del sector financiero, y
sobre las dificultades para medir la magnitud de la economía digital.
Apoyamos que el FMI continúe desempeñando un papel activo para ayudar a los
países a hacer frente a la disminución de las relaciones de corresponsalía
bancaria.
Solicitamos al FMI que promueva políticas encaminadas a lo siguiente:
Ampliar las oportunidades:
Respaldamos el trabajo realizado para comprender más a fondo los efectos
macroeconómicos y distributivos del avance tecnológico y los flujos
comerciales y de capital. Aplaudimos la labor que han acometido el FMI y
otras organizaciones internacionales con el objetivo de mejorar la
gobernabilidad, luchar contra la corrupción, mejorar el clima empresarial y
promover la competencia. Aguardamos con interés el próximo examen de la
Nota de Orientación sobre la función del FMI en cuestiones relacionadas con
la gestión de gobierno.
Facilitar soluciones multilaterales para superar retos mundiales:
Avalamos los esfuerzos redoblados del FMI por ofrecer una evaluación
rigurosa y franca de los desequilibrios excesivos mundiales y sus causas,
así como de los tipos de cambio, tanto en las consultas del Artículo IV
como en el Informe sobre el sector externo. Reiteramos la importancia de
velar por la aplicación efectiva y congruente de la Perspectiva
Institucional sobre los flujos de capital, prestando más atención a las
medidas de gestión de los flujos de capital y adoptando una postura clara
sobre su justificación según las circunstancias de cada país, y explorando
en paralelo el papel de las políticas macroprudenciales para aumentar la
capacidad de resistencia frente a flujos de capitales abundantes y
volátiles. Respaldamos los nuevos análisis más rigurosos de los efectos de
contagio causados por las políticas de los países en la economía mundial.
Celebramos el análisis del FMI en relación con las vinculaciones
macrofinancieras en la supervisión bilateral, así como la colaboración del
FMI con otras instituciones multilaterales con la finalidad de alcanzar
objetivos comunes. Aplaudimos la labor del FMI en colaboración con
organismos normativos internacionales para respaldar los planes de reforma
de la regulación financiera internacional y para subsanar las deficiencias
de datos. Asimismo, apoyamos la labor del FMI en el ámbito de la
tributación internacional, encauzada a través de la Plataforma de
Colaboración en materia Tributaria; la asistencia a las jurisdicciones para
el fortalecimiento de la integridad del sector financiero y los regímenes
de ALD/LFT; y la ayuda a los países para robustecer las instituciones en la
lucha contra los flujos financieros ilícitos. Solicitamos al FMI que
continúe brindando asistencia a los países para lidiar con los problemas
macroeconómicos que generan los shocks, incluidos los países en los que
recae la carga de conflictos, crisis de refugiados o catástrofes naturales.
Fortalecer el sistema monetario internacional:
Las políticas internas sólidas, respaldadas por la supervisión eficaz del
FMI, constituyen la piedra angular de la prevención de crisis. Estudiaremos
opciones para robustecer más la red mundial de seguridad financiera, por
ejemplo mediante la colaboración con mecanismos de financiamiento
regionales; y examinaremos la posibilidad de ampliar el uso de los DEG. A
fin de realzar más la eficacia de los instrumentos crediticios
institucionales, avalamos el examen programado de los instrumentos
precautorios y la labor en curso encaminada a formular propuestas en torno
a un nuevo servicio de liquidez a corto plazo y a un instrumento de
política económica no financiero que permita hacer un seguimiento de las
políticas de los países miembros y ofrezca funciones de señalización. Nos
declaramos complacidos con el examen en marcha del marco de interacción
entre deudores y acreedores en el ámbito de las reestructuraciones de deuda
soberana, así como con el reciente estudio de los instrumentos de deuda
condicionales.
Brindar asistencia a los
países de bajo ingreso, los exportadores de materias primas y los
Estados pequeños y frágiles:
Aplaudimos el apoyo que el FMI —en colaboración con otras organizaciones
internacionales interesadas— continúa proporcionando a los ODS de 2030,
incluidos los planes de Financiamiento para el Desarrollo, al brindar ayuda
a los Estados frágiles y respaldo a los países de bajo ingreso y los
Estados pequeños en la tarea de fortalecer la movilización de ingresos
internos y el sistema de gestión financiera pública, así como de
profundizar los mercados financieros. Aplaudimos también la contribución
del FMI —encauzada entre otras vías mediante el respaldo financiero y la
asistencia técnica— al fortalecimiento de los marcos de política y a la
diversificación de la economía y las estrategias de ajuste de los países de
bajo ingreso y los exportadores de materias primas. Apreciamos la reciente
aclaración del FMI en cuanto al acceso a los recursos de la Cuenta de
Recursos Generales del que disponen los miembros que también tienen derecho
a utilizar el Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la
Pobreza (FFCLP). Aguardamos con interés el examen de los marcos de
sostenibilidad de la deuda de los países de bajo ingreso, y celebramos el
respaldo que le ha dado el FMI al Pacto del G-20 con África, que busca
estimular la inversión a largo plazo. También aguardamos con interés las
deliberaciones sobre salvaguardias sociales y diseño de programas en los
programas respaldados por el FFCLP y el IAPE. Nos declaramos complacidos
ante el total DEG 11.800 millones comprometidos por 16 miembros, incluidos
nuevos colaboradores, para la movilización de recursos adicionales de
préstamos para el FFCLP, y alentamos la amplia participación de los países
miembros a favor de estos esfuerzos
Promover políticas sostenibles a lo largo del tiempo:
Aguardamos con interés el examen de la experiencia adquirida con
estrategias de gestión de la deuda, y alentamos al FMI a continuar
trabajando en la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Reiteramos
nuestro respaldo a la idea de integrar a la supervisión el análisis de
otras dificultades que enfrentan los miembros cuando revisten una
importancia macroeconómica crítica.
Integrar el fortalecimiento de las capacidades a la supervisión
: Aplaudimos el interés especial del FMI en el suministro de asistencia
técnica y capacitación como complemento del análisis de las políticas,
especialmente en beneficio de los países de bajo ingreso y de los Estados
frágiles y pequeños.
Reafirmamos nuestro compromiso de que el FMI siga siendo una institución
sólida, con una dotación adecuada de recursos y basada en cuotas, con el
fin de preservar su función central en la red de seguridad financiera
mundial. Nos comprometemos a concluir la Decimoquinta Revisión General de
Cuotas y a acordar una nueva fórmula para el cálculo de las cuotas que
sirva como base para una realineación de las cuotas relativas que tenga
como resultado aumentos de las cuotas de las economías dinámicas, acordes a
su posición relativa en la economía mundial, y por lo tanto probablemente
aumentos de la participación que corresponde a los países de mercados
emergentes y los países en desarrollo en su conjunto, protegiendo a la vez
la voz y la representación de los países miembros más pobres. Solicitamos
al Directorio Ejecutivo que trabaje de manera expeditiva para que la
Decimoquinta Revisión haya concluido de acuerdo con los objetivos
anteriores en la fecha de las Reuniones de Primavera de 2019, y no más
tarde de las Reuniones Anuales de 2019. Confiamos en recibir un informe
sobre el avance realizado hacia ese objetivo en nuestra próxima reunión.
Instamos a la plena ejecución de las reformas de 2010.
Celebramos los acuerdos bilaterales y los compromisos por valor de DEG
300.000 millones (USD 400.000 millones) recibidos de 35 países miembros con
el fin de garantizar el acceso continuo del FMI a préstamos bilaterales con
arreglo al marco reforzado de gobierno aprobado por el Directorio
Ejecutivo, y solicitamos una amplia participación de los países miembros a
través de nuevos acuerdos. Asimismo, aplaudimos la renovación de la
decisión sobre los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos.
Reiteramos la importancia de mantener la excelente calidad y mejorar la
diversidad del personal técnico del FMI. Asimismo, avalamos la promoción de
la diversidad de género en el Directorio Ejecutivo.
Nuestra próxima reunión tendrá lugar en la ciudad de Washington el 14 de
octubre de 2017.
La lista de asistentes figura en:
http://www.imf.org/external/spanish/spring/2017/imfc/attendees/index.htm