El 1 de julio de 2019, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario
Internacional (FMI) concluyó la Consulta del Artículo IV
[1]
con Honduras. El Directorio también aprobó un Acuerdo Stand-By y un
acuerdo en el marco de la Facilidad de Crédito Stand-By por dos años
entre Honduras y el FMI; se ha emitido por separado un comunicado de
prensa sobre este tema.
Apoyado por el programa del Fondo durante 2014–17, Honduras logró
grandes avances en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos y
el fortalecimiento de su marco de políticas económicas. La confianza
mejoró, y el riesgo país de Honduras se redujo significativamente y se
tradujo en mejores condiciones de financiamiento para la inversión
pública y privada. No obstante, aún existen desafíos para reducir
vulnerabilidades y riesgos, como el nivel todavía elevado de pobreza e
informalidad, el deterioro de la situación financiera de la empresa
nacional de energía eléctrica (ENEE) y el fortalecimiento del marco de
política macroeconómica y mejorar la gobernanza.
Las condiciones macroeconómicas en Honduras se mantuvieron estables en
2018. El crecimiento del PIB se desaceleró al 3.75% el año pasado
debido al debilitamiento de los términos de intercambio, pero se
mantuvo cerca de su nivel potencial, respaldado por el consumo privado
en un contexto de fuerte crecimiento de las remesas. La inflación se
mantuvo estable en torno al centro de la banda objetivo del banco
central (4±1%). Debido al descenso de los precios del café y al aumento
de los precios del petróleo, el déficit de cuenta corriente se amplió
al 4.25% del PIB, pero se mantuvo cerca de su promedio histórico. A
pesar de un déficit mayor al esperado en la empresa de energía
eléctrica (ENEE), el sector público no financiero (SPNF) registró un
déficit del 0,9% del PIB, acorde con la meta establecida en la Ley de
Responsabilidad Fiscal (LRF). El sistema financiero se encuentra
estable, líquido y bien capitalizado, y el nivel de morosidad se
mantiene en mínimos históricos.
De cara al futuro, el programa económico de las autoridades hondureñas
apunta a mantener la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo,
poner en marcha reformas económicas e institucionales para promover un
crecimiento inclusivo. Se centra en tres prioridades principales:
fortalecer la posición fiscal, poniendo las finanzas de la compañía
eléctrica pública (ENEE) en una trayectoria sostenible, y a la vez
manter el espacio en materia de política fiscal para aumentar la
inversión y el gasto social; reforzar la política monetaria y las
instituciones financieras para minimizar los shocks adversos; e
implementar reformas para mejorar el clima de negocios y la gobernanza,
incluyendo redoblar esfuerzos en la lucha contra la corrupción.
En este contexto, si bien se proyecta que el crecimiento se
desacelerará a poco menos del 3.5% en 2019—debido principalmente a
términos de intercambio todavía desfavorables—las reformas del sector
eléctrico, la mejora de la gobernanza y el continuo fortalecimiento del
marco de política macroeconómica garantizarán la sostenibilidad de la
deuda y respaldarán la recuperación de la inversión; y los efectos
positivos en la confianza fomentarán el crecimiento del PIB. Un mayor
crecimiento, el aumento de la inversión pública y el gasto social
ayudarán a reducir la informalidad y la brecha de género. Se espera que
la inflación y las expectativas inflacionarias converjan hacia el punto
medio de la banda fijada como meta por el banco central, mientras que
se proyecta que el déficit en cuenta corriente se mantenga estable en
torno al 4% del PIB. Las proyecciones están sujetas a riesgos a la
baja, principalmente debido a un menor crecimiento mundial, shocks de
los términos de intercambio, condiciones financieras mundiales más
restrictivas e incertidumbre asociada a las tensiones comerciales y a
las políticas de inmigración de Estados Unidos.
Evaluación del Directorio Ejecutivo
[2]
Los Directores Ejecutivos elogiaron los ambiciosos esfuerzos de reforma
de Honduras en los últimos años que resultaron en estabilidad
macroeconómica, reducción del déficit fiscal, fortalecimiento de los
marcos institucionales y de políticas y en una mayor confianza de los
inversores. A pesar de estos logros, los directores señalaron que la
alta pobreza y la desigualdad, la corrupción, un débil marco legal y la
violencia extendida siguen siendo desafíos importantes. Abordar estos
desafíos apoyará la búsqueda de Honduras de un crecimiento sólido,
sostenible, inclusivo y en favor de los pobres. En este contexto, los
directores acogieron con satisfacción el programa de reforma económica
de las autoridades, que se centra en mantener la estabilidad
macroeconómica, al tiempo que implementa reformas para fomentar el
crecimiento inclusivo y mejorar las condiciones sociales.
Los Directores elogiaron el compromiso de las autoridades con la
prudencia fiscal—institucionalizada por la Ley de Responsabilidad
Fiscal—al mismo tiempo protegiendo la inversión y el gasto social. Los
Directores pidieron que se continúen los esfuerzos para movilizar
ingresos—comprendiendo la revisión de las exoneraciones fiscales—y un
fortalecimiento de la administración y cumplimiento tributarios. Junto
con las medidas para controlar los gastos a mediano plazo, los
Directores alentaron una mayor transparencia y gobernanza, incluso para
los fideicomisos, y una sólida gestión financiera pública. En ese
contexto, los Directores señalaron positivamente la finalización de la
Evaluación de la Transparencia Fiscal y el compromiso de las
autoridades para implementar sus recomendaciones.
Los Directores acogieron positivamente las recientes reformas de las
autoridades en el sector eléctrico, incluido un ajuste al marco
tarifario con subsidios para proteger a los más pobres. Al notar que la
reducción de los desequilibrios financieros crearía espacio para la
infraestructura y el gasto social que tanto se necesitan, alentaron
nuevos esfuerzos para mejorar el marco institucional del sector y poner
las finanzas de la compañía eléctrica nacional (ENEE) en un camino
sostenible.
Los Directores elogiaron las medidas recientes para modernizar el marco
de la política monetaria y hacer que el régimen de tipo de cambio sea
más flexible —especialmente al reducir los requisitos de rendición de
divisas. Hacia adelante, alentaron una transición gradual a la
flexibilidad del tipo de cambio y una continuación de los esfuerzos
para fortalecer la autonomía operativa y la gobernabilidad del banco
central con vistas a una transición gradual hacia un régimen de metas
de inflación. Los Directores, por lo tanto, acogieron positivamente el
plan de las autoridades para presentar una nueva Ley del Banco Central
al Congreso a fin de año.
Los Directores señalaron que el sistema financiero se mantiene en
general estable, líquido, bien capitalizado y con el nivel de morosidad
en mínimos históricos. A pesar de esto, alentaron un cuidadoso
monitoreo dado el crecimiento del crédito en moneda extranjera y
animaron a las autoridades a continuar abordando el tema de la
situación financiera del banco de desarrollo agrícola no sistémico,
BANADESA. Los directores también reconocieron el compromiso de las
autoridades de fortalecer el marco ALD / CFT en línea con las
recomendaciones del Grupo de Acción Financiera de América Latina
(GAFILAT) y solicitaron un cumplimiento más efectivo.
Los directores agradecieron el énfasis de las autoridades en las
reformas estructurales para mejorar la gobernabilidad y el clima de
negocios, especialmente para reducir oportunidades para prácticas de
corrupción y fortalecer el estado de derecho. Señalando que tales
reformas ayudarían a fomentar el crecimiento inclusivo a mediano plazo,
acogieron con satisfacción los programas de las autoridades para
mejorar la igualdad de género y las tasas de participación femenina en
la fuerza laboral, y alentaron a las autoridades a fomentar estos
esfuerzos.