Washington, DC:
La Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina
Georgieva, realizó hoy la siguiente declaración en la reunión virtual de
los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20:
«Quisiera felicitar al Gobierno de Italia, al Ministro de Economía y
Finanzas, Daniele Franco, y al Gobernador Ignazio Visco por su presidencia
de esta Reunión del G-20.
Los que estuvimos en Riad hace justo un año tenemos vivos en el recuerdo
los primeros avisos de lo que estaba por llegar: innumerables tragedias
humanas y una profunda recesión. Hoy, impulsada por los progresos en la
vacunación y las contundentes medidas fiscales y de política monetaria que
ustedes adoptaron, la economía mundial avanza por la senda de la
recuperación. Las perspectivas de crecimiento de este año, mejoradas por
considerables estímulos adicionales en algunas grandes economías, se sitúan
posiblemente incluso por encima de la proyección de 5,5% que realizamos en
enero. Sin embargo, la incertidumbre continúa siendo muy alta, ya que las
vacunas todavía deben recorrer un largo camino para atajar las nuevas olas
y variantes del virus.
Además, observamos una peligrosa divergencia entre economías y dentro de
ellas. En los países emergentes y en desarrollo, excluida China,
proyectamos para 2022 pérdidas de ingreso per cápita acumuladas de hasta
22%, frente a 13% en las economías avanzadas. Asimismo, prevemos que tan
solo la mitad de los países que estaban reduciendo sus brechas de ingreso
con respecto a las economías avanzadas continuarán haciéndolo en el período
2020–22. Dentro de los países, los jóvenes, los trabajadores menos
cualificados y las mujeres se han visto afectados de manera
desproporcionada por la pérdida de puestos de trabajo.
Y no podemos olvidar la notable amenaza derivada del cambio climático.
Políticas y apoyo del FMI
Necesitamos medidas enérgicas y decididas.
Primero, acelerar la vacunación en todo el mundo: es la medida que puede dar un
mayor impulso a la recuperación. Necesitamos cooperación internacional para
acelerar la producción y generalizar la disponibilidad de vacunas en todo
el mundo cuanto antes.
Segundo, comprometernos a dar ayudas de emergencia a empresas y hogares, adaptadas
a las circunstancias de cada país, hasta que se logre una recuperación
duradera de la crisis sanitaria. Y estar preparados para los riesgos y las
consecuencias no deseadas cuando se retiren gradualmente las políticas de
respaldo. Es probable que se produzca un incremento de las quiebras y las
tensiones financieras, incluida una volatilidad excesiva en los mercados
financieros.
Tercero, reforzar el apoyo a los países vulnerables. Junto con el Banco Mundial,
estamos trabajando con los países para poner en marcha profundas reformas,
abordar la transparencia y la sostenibilidad de la deuda, y ampliar el
financiamiento concesionario. Apoyamos la aplicación pronta y eficaz del
Marco Común, cuyos primeros candidatos son Chad, Etiopía y Zambia. También
estamos analizando si sería conveniente prorrogar la Iniciativa de
Suspensión del Servicio de la Deuda.
Hemos de desplegar todas las herramientas a nuestra disposición. Me resulta
muy alentador el creciente apoyo a una nueva asignación de Derechos
Especiales de Giro (DEG) con el fin de incrementar las reservas de todos
los países miembros de manera transparente y responsable. También los
llamados a un mecanismo adicional que permita a nuestros países miembros
más ricos apoyar a los países de bajo ingreso mediante el préstamo de parte
de los DEG que les corresponden. Estamos preparados para presentar a
nuestros miembros una seria evaluación de las necesidades de reservas a
largo plazo y las modalidades de ejecución.
Por último, permítanme hacer referencia a la adaptación del uso de los
recursos públicos al objetivo de conformar un futuro resiliente al cambio
climático, digital e inclusivo.
Apoyamos rotundamente la propuesta de la Presidencia sobre los riesgos
climáticos mundiales y la fiscalidad medioambiental. Contribuiremos en los
ámbitos en los que tenemos una ventaja comparativa, como la integración del
clima en las políticas públicas de recaudación y gasto, los riesgos para la
estabilidad financiera relacionados con el cambio climático y los datos.
También me congratulo del nuevo impulso para modernizar el sistema
tributario internacional y adaptarlo a las economías del siglo XXI, así
como para apoyar el objetivo del desarrollo inclusivo.
Pueden contar con nosotros en todos los aspectos de la vital labor que
desarrollan».