Washington, DC: La Directora Gerente
del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, pronunció las
siguientes palabras durante la primera reunión de los Ministros de Hacienda
y Gobernadores de bancos centrales del G20 en São Paulo, Brasil:
“Quisiera agradecer al gobierno de Brasil por su cálida acogida y
hospitalidad, y al Ministro de Hacienda Fernando Haddad y al Gobernador
Roberto Campos Neto por su extraordinario compromiso para impulsar esta
amplia agenda del G20 con miras a forjar un porvenir más equitativo,
próspero, sostenible y cooperativo, asentado sobre la base de un sólido
sistema monetario internacional.
El desempeño económico de Brasil sigue siendo bueno, y las reformas de las
políticas deberían ayudar a mejorar las perspectivas de crecimiento y
elevar el nivel de vida de los brasileños. Aplaudo los planes de las
autoridades para encauzar la transformación de Brasil en una economía
sostenible, inclusiva y verde. Hay que señalar asimismo que Brasil es un
líder mundial en lo que se refiere a innovación financiera.
Vine a estas reuniones con un mensaje claro: gracias a la reciente mejora
de las perspectivas mundiales a corto plazo, las autoridades del G20 tienen
una oportunidad para dar un nuevo impulso a las políticas y reorientar la
atención hacia los desafíos económicos a mediano plazo”.
Perspectivas mundiales, riesgos y desafíos en materia de políticas
“A escala mundial, estamos en la aproximación hacia un aterrizaje suave,
pero el avión aún no ha tocado la pista. Para este año se proyecta un
crecimiento de 3,1%, frente al 2,9% anunciado la última vez que nos
reunimos. La inflación ha disminuido más rápidamente de lo esperado. En
nuestro escenario base, se prevé que la inflación general mundial descienda
a 5,8% este año, y a 4,4% el próximo. Y estas mejores perspectivas también
benefician a las economías en desarrollo que perdieron acceso a los
mercados durante un bien tiempo, como Côte d’Ivoire, cuya reciente emisión
de bonos tuvo una demanda varias veces superior a la oferta, y que estuvo
seguida por emisiones en Benin y otros países.
Esto resulta alentador, pero tenemos que ser conscientes de tres
cuestiones.
- La primera, los riesgos de que las previsiones no se cumplan. Uno de
ellos es una persistencia prolongada de la inflación debido a posibles
escaladas de precios resultantes de shocks geopolíticos y otros trastornos
de la oferta —tales como fenómenos climáticos— o de la distensión de las
condiciones financieras, todo lo cual podría restarle ímpetu a la
normalización de la política monetaria. Por otra parte, también es posible
que la inflación retroceda aún más rápidamente de lo previsto, lo cual a
las claras nos beneficiaría a todos.
- Segundo, no podemos darnos por satisfechos porque el crecimiento
todavía es débil: 3% en términos interanuales, comparado con un promedio de
3,8% en la década previa a la pandemia de COVID-19. Y lo que es aún peor,
en muchos casos la causa es el bajo nivel de productividad; en los países
que atraviesan un buen momento, como Estados Unidos y algunas economías de
mercados emergentes, la productividad ha avanzado.
- En tercer lugar, seamos conscientes de que si las tasas de interés se
mantienen más elevadas durante más tiempo, los riesgos podrían recrudecerse
en el sector financiero, y por eso debemos vigilarlos concienzudamente.
Debemos estar atentos a los primeros indicios de tensiones y afrontar
sistemáticamente las vulnerabilidades, sobre todo en el caso de las
instituciones financieras no bancarias.
Para las autoridades, 2024 se perfila como un año complicado. Los bancos
centrales tienen una asignatura pendiente con la inflación; la decisión de
recortar y a qué ritmo debe estar delicadamente calibrada con el riesgo de
proceder con exagerada lentitud y dañar el crecimiento. Las autoridades
gubernamentales deben perseguir la consolidación fiscal para recuperar el
margen de maniobra y prepararse para los shocks que podrían avecinarse.
Recomendamos planes fiscales a mediano plazo para concretar esa
consolidación de manera paulatina. La perspectiva internacional revela que
los países se encuentran en diferentes etapas de la trayectoria monetaria y
fiscal; por ende, las autoridades no pueden limitarse a seguir otros
ejemplos. Es necesario fundamentarse en los datos nacionales para dar a las
políticas la orientación debida. En esta reunión, muchos funcionarios
mencionaron acertadamente la reforma estructural como herramienta para
promover la productividad, mejorar el crecimiento y elevar los niveles de
vida. Por último, en cuanto a la inteligencia artificial (IA), el personal
técnico del FMI ha elaborado un índice muy interesante sobre la preparación
de los países para la IA que puede orientar los programas públicos sobre
transición digital".
Un sector financiero para el siglo XXI
"La innovación se está acelerando y está moldeando los pagos y las
finanzas. Es fuente tanto de beneficios como de riesgos, y no corresponde
concentrarse en los peligros a expensas de las ventajas.
Ahora bien, lo que el FMI legítimamente prioriza son los riesgos para la
estabilidad macrofinanciera. Pero no por eso dejamos de examinar cómo
puede contribuir la innovación a la inclusión financiera —y por ese
intermedio al crecimiento— y cómo servir de línea de transmisión entre los
más y los menos aventajados. Somos una institución abierta a todos los
países y tenemos la responsabilidad de que ninguno quede rezagado. Estamos
trabajando en tres ámbitos:
- Primero, las monedas digitales de bancos centrales (MDBC). Ofrecen la
posibilidad de mejorar la facilidad de acceso, así como la estabilidad y la
eficiencia de los pagos, tanto locales como internacionales. Y esa
posibilidad ya se está transformando en realidad. Pero la interoperabilidad
debe estar garantizada desde el primer instante, y no podemos perder de
vista los riesgos de desintermediación bancaria local y de salidas de
capital transfronterizas. El aporte del FMI es recopilar experiencias:
hemos elaborado e iremos actualizando un manual sobre MDBC para compartir
conocimientos y lecciones, y contamos con la asistencia de ustedes para que
sea de máxima utilidad entre los países miembros.
- El segundo ámbito es la expansión de los criptoactivos, que exige
como respuesta exhaustivas políticas y regulaciones. Estamos al tanto de
los riesgos de explotación para fines delictivos. Continuaremos brindando
apoyo a los países para la implementación de la hoja de ruta avalada por el
G20, una tarea a la que están dedicados el Consejo de Estabilidad
Financiera (CEF) y los órganos normativos. Pretendemos ser una línea de
transmisión con unos 150 supervisores de cuatro regiones mediante
actividades de divulgación y asistencia técnica.
- Por último, estamos muy interesados en avanzar en el terreno de los
pagos transfronterizos y las innovaciones en el mercado financiero, como la
tokenización de activos. Nuestra labor es lograr que los sistemas de pagos
actuales alcancen un funcionamiento óptimo, y lo haremos en estrecha
colaboración con el Banco Mundial. Pero no por eso desestimamos el valor de
nuevas clases de plataformas transfronterizas de pagos y el canje de
activos financieros en forma de tókenes. Reconocemos que, para poder
aprovecharla al máximo, la infraestructura de pagos debe ser compatible con
todos estos activos nuevos. Nos aguarda un enorme volumen de trabajo y no
tenemos tiempo que perder".
Desigualdad
"El FMI se centra en la solidez de los fundamentos macroeconómicos para que
las economías puedan crecer y ofrecer más oportunidades a la población, pero
también tenemos en cuenta la desigualdad porque socava la cohesión social y
afecta a la productividad y al crecimiento. Al respecto, hemos
incorporado enseñanzas importantes sobre la función de las redes de
protección social, que pretendemos transformar en cuerdas de protección
social para ayudar a la gente a ayudarse. En cuanto al papel de los
mercados laborales y la inclusión financiera, prestamos especial atención a
la participación de la mujer en la población activa. Tenemos además una
política que fija un mínimo de gasto social en nuestros programas, de modo
que los recursos destinados a la educación y la salud —objetivos sociales
críticos— se mantengan a resguardo.
Asimismo, desearía subrayar la importancia de la integración de la economía
mundial porque sabemos que el comercio internacional beneficia a todos los
países, pero sobre todo a los de bajo ingreso. El FMI reconoce cabalmente
qué oportunidades es necesario aprovechar. Un ejemplo obvio es la
inteligencia artificial, que a la vez plantea el riesgo de ahondar la
desigualdad si no se la maneja bien.
Por último, corresponde mencionar los datos: con mejores datos se logran
mejores políticas. Desempeñamos un papel importante en la Iniciativa del
G20 sobre Deficiencias de los Datos, abocada entre otras cosas a determinar
cómo proporcionar datos exhaustivos para hacer frente a la desigualdad".
Financiamiento para el desarrollo y deuda
"Agradezco a la Presidencia haber destacado el financiamiento para el
desarrollo como el problema que nos apremia. Lamentablemente, estamos
perdiendo terreno en lugar de ganarlo. Necesitamos un programa
extraordinario de medidas internas y respaldo externo.
En la esfera de la política nacional, el FMI colabora de cerca con el Banco
Mundial y otros organismos para ayudar a los países miembros a asentar
fundamentos macroeconómicos sólidos, de modo que puedan alcanzar tasas de
crecimiento más altas y mejorar los niveles de vida. Bien conocemos la
importancia de la movilización de recursos internos, principal fuente de
capacidad financiera de los países para brindar asistencia a la población.
Junto con el Banco Mundial, hemos lanzado una amplia iniciativa de
movilización de recursos internos para ayudar a los países miembros a
evaluar detalladamente cómo engrosar las arcas del Estado, cómo utilizar
esos fondos con la mayor eficacia posible, cómo infundir confianza en el
sector financiero para que el ahorro pueda transformarse en inversión
productiva, y cómo establecer mercados de capitales internos a fin de
realzar la eficiencia y la eficacia de cada céntimo.
Con respecto al respaldo externo, nuestra función es acompañar a los países
miembros que necesiten reforzar la balanza de pagos; en ese sentido,
desearía expresar mi agradecimiento a los miembros del G20 por haber
contribuido al fortalecimiento financiero del FMI apoyando un aumento de las
cuotas de 50% en las Reuniones Anuales de Marrakech. Ahora necesitamos que
nuestros países miembros ultimen los procedimientos internos para que ese
aumento entre en vigor. Gracias a las contribuciones a las cuentas de
subsidios y préstamos del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha
contra la Pobreza (FFCLP), alcanzamos en Marrakech la primera etapa de
recaudación, y los USD 40.000 millones prometidos para el Fondo Fiduciario
para la Resiliencia y la Sostenibilidad (FFRS) han puesto en marcha 17
programas en el breve plazo de un año. Mantenemos un vínculo muy eficaz de
colaboración con los bancos multilaterales de desarrollo —el Banco Mundial,
el Banco Interamericano de Desarrollo, las demás instituciones que trabajan
en este campo— porque reconocemos que la cooperación es el único conducto
para generar un impacto más contundente.
Por último, y tal como se ha reiterado aquí una y otra vez, el elevado
servicio de la deuda constituye un problema para varios países sumamente
vulnerables, ya que limita los recursos que podrían destinarse al
desarrollo. Aplaudo los esfuerzos realizados hasta la fecha por los miembros
del G20 para que el Marco Común dé fruto. Cuatro países han emprendido ya
la reestructuración de la deuda, cada uno con más celeridad que el
anterior. Me comprometo a impulsar la labor de abordar las
vulnerabilidades de la deuda a través de la Mesa Redonda Mundial sobre la
Deuda Soberana, a fin de que podamos encarar mejor cuestiones como la
puntualidad, la previsibilidad y la comparabilidad del tratamiento. Juntos,
podemos gestar el cambio".