Chang Yong Rhee lleva mucho tiempo aduciendo que los bancos centrales deben adaptarse a las nuevas realidades. Asumió el cargo de gobernador del Banco de Corea en abril de 2022, en un momento de aumento de la inflación mundial y de conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, cuando, en su opinión, la economía se encontraba al borde de una gran transformación. El envejecimiento de la población, el retroceso de la globalización, la rápida evolución de la economía digital y otras cuestiones llevaron al banco central a estudiar un abanico de temas más amplio.
“Nuestra responsabilidad no puede limitarse a la política monetaria”, afirmó en su discurso de toma de posesión. Rhee también destacó la emoción que sentía como antiguo estudiante de Economía que ahora se encontraba en la primera línea de la política monetaria. Tras licenciarse por la Universidad Nacional de Seúl, cursó un doctorado en la Universidad de Harvard, ocupó cargos académicos en Estados Unidos y Corea, y posteriormente trabajó en el sector público y en organismos internacionales.
Como gobernador del Banco de Corea, ha promovido iniciativas para identificar mejor los problemas económicos estructurales y proponer soluciones, así como para hacer que el banco sea más dinámico y menos “solemne”.
Las comunicaciones y una mayor participación ciudadana forman parte de esta campaña, que incluye adaptar múltiples canales a diversas audiencias. La autoridad monetaria ha adoptado una estrategia más amplia que ahora incluye videos, imágenes, un nuevo estudio, capacitación del personal en medios de comunicación, y hasta una tienda de regalos.
Rhee conversó con Jeff Kearns, de F&D, sobre su visión del banco central.
F&D: Ha sido economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y director del Departamento de Asia y el Pacífico del FMI antes de convertirse en gobernador del Banco de Corea en 2022. ¿Cómo fue pasar de ser quien brinda asesoramiento de política económica a quien lo recibe, y qué ha aprendido de esa experiencia?
CR: Mi trayectoria profesional ha sido variada, pero, afortunadamente, mi desarrollo profesional es una continuación natural de lo que más me gusta: la investigación económica y el asesoramiento de política económica. Mi experiencia en el BAD y el FMI me ha dejado lecciones muy valiosas, como la de adoptar una perspectiva general para comprender las políticas económicas. Además, esto contribuye a crear una red internacional, que actualmente desempeña un papel muy importante en mi comunicación y en mi cooperación con instituciones multilaterales y otros países. También me hizo apreciar más a fondo la estabilidad financiera en vista de las numerosas crisis económicas en distintos países. Ahora suelo mirar más allá de la tradicional disyuntiva entre inflación y crecimiento, y soy capaz de reconocer que la estabilidad financiera es crucial. Así y todo, creo que el tipo de responsabilidad ha cambiado. Antes de mi mandato como gobernador, mi principal responsabilidad en el Fondo era ofrecer asesoramiento de política económica. Ahora me encargo de tomar la decisión final, al menos en materia de política monetaria, y eso conlleva una gran responsabilidad.
F&D: El envejecimiento, la inmigración y la inteligencia artificial son temas que ha abordado en sus discursos. ¿Es necesario que los bancos centrales evolucionen más allá de sus funciones tradicionales para abordar de mejor manera, por ejemplo, las fuerzas estructurales más profundas que sustentan el crecimiento a largo plazo?
CR: Este es un tema delicado en Corea. Algunos creen que es inusual que como gobernador hable no solo de política monetaria sino también de cuestiones estructurales como el envejecimiento, la educación y muchos temas relacionados con el mercado laboral. Lo que pasa es que eso no es incompatible con el mandato del banco central, que es la estabilidad de precios. Para diseñar una política monetaria adecuada, hay que comprender bien los factores que impulsan el cambio en el entorno de la política económica. Por ejemplo, si los cambios se deben a cuestiones cíclicas o estructurales. La reciente desaceleración del crecimiento económico en Corea es un ejemplo de ello. Creo que cuestiones estructurales como el envejecimiento y la naturaleza cambiante de la cadena mundial de suministro revisten tanta importancia como los factores cíclicos. Por eso, en cierto sentido, para entender por qué nuestra tasa de crecimiento está disminuyendo y en qué medida se debe a factores cíclicos que debemos contrarrestar, también es necesario tener una visión completa de los factores que impulsan los cambios estructurales. A partir de esto, el Banco de Corea debe ser un centro de estudios líder para el conjunto del país, no solo un banco central.
F&D: Cuando compara al Banco de Corea con otros bancos centrales, o habla con otros gobernadores, ¿cómo cree que se diferencia el papel que desempeña su institución? ¿El alcance es más limitado o más amplio?
CR: Si observamos los bancos centrales de Europa, Estados Unidos y otros lugares, vemos que los ministros de Hacienda y las autoridades de los bancos centrales siempre se han comunicado entre sí y también han hablado sobre política fiscal. La política monetaria la decide el banco central, pero hablar y comunicar sobre cuestiones estructurales es algo natural, y Corea ha sido una excepción.
Los factores estructurales que impulsan nuestra economía han cobrado mucha más importancia. La población coreana está experimentando un envejecimiento acelerado y nuestra economía está dominada por las exportaciones en un entorno mundial que cambia notablemente. Por lo tanto, si no se abordan estas cuestiones, no podemos diseñar una política monetaria adecuada. Este entorno cambiante nos obliga a estar más abiertos a estudiar dichas cuestiones estructurales.