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Los glaciares de las finanzas mundiales: La composición por monedas de las reservas de los bancos centrales

Alina Iancu, Neil Meads, Martin Mühleisen, Yiqun Wu

16 de diciembre de 2020

[caption id="attachment_14791" align="alignleft" width="1024"] (foto: GomezDavid/iStock by Getty Images)[/caption]

Alina Iancu, Neil Meads, Martin Mühleisen, Yiqun Wu

(English)

Las monedas que mantienen los bancos centrales como reservas de divisas se han mantenido por lo general constantes durante décadas. El ritmo de los cambios en la composición de estas tenencias puede describirse, a lo sumo, como glacial. Sin embargo, los cambios geopolíticos y la revolución tecnológica están reconfigurando la economía mundial y el uso internacional de monedas. Estas fuerzas, y las secuelas de la pandemia de COVID-19, podrían acelerar las transformaciones en las reservas de los bancos centrales.

El statu quo

Actualmente existen unas 180 monedas nacionales, aunque solo unas pocas se utilizan ampliamente en transacciones internacionales, como la facturación, los pagos de importaciones y las emisiones de deuda o inversiones en el exterior. Estas monedas son el dólar de EE.UU., el euro y, en menor medida, el yen japonés, la libra esterlina y algunas otras. En una situación de crisis, las empresas y los inversionistas suelen buscar seguridad en el dólar.

Los bancos centrales mantienen desde hace tiempo reservas en estas mismas monedas. Esto no sorprende, ya que las reservas tienen por finalidad respaldar las transacciones internacionales mencionadas antes, y permiten a las autoridades del país financiar las necesidades de la balanza de pagos, intervenir en los mercados de divisas y proporcionar divisas a los agentes nacionales.

 

El lento ritmo de cambio en las reservas

Partiendo de una nueva serie de datos, un nuevo estudio del personal técnico del FMI analiza la composición y los factores determinantes de las tenencias en moneda de reserva de los bancos centrales en las últimas décadas, así como los cambios en estos factores.  

Una conclusión principal es que, dada la posición dominante internacional del dólar (y, en cierta medida, del euro), hasta la fecha los cambios en las reservas de los bancos centrales han sido mínimos.

Por ejemplo, pese al creciente papel de China en la economía mundial, el renminbi chino ha ganado solo un pequeño espacio en las transacciones mundiales, como son la emisión de deuda exterior o la negociación en el mercado mundial de divisas.

El estudio también constató que los vínculos financieros parecen ser el principal factor determinante de las tenencias de moneda de reserva, y cada vez más en la última década. Esto sugeriría que, mientras que el dólar siga dominando el comercio y las finanzas mundiales, mantendrá su posición dominante como moneda de reserva.

Pero así como en ocasiones el lento movimiento de los glaciares puede acelerarse de forma inesperada, la composición por monedas de las reservas tiene el potencial de experimentar una transformación repentina, inesperada y acelerada. 

El futuro de las monedas de reserva

Nuestro estudio sugiere varias tendencias económicas y financieras que podrían tener un impacto sobre la composición futura de las reservas. La evolución tecnológica y geopolítica podría ser tan importante como las consideraciones económicas y, junto con la actual pandemia de COVID-19, podría acelerar las transformaciones futuras. Entre los posibles factores determinantes se incluyen:

Actualmente no se observan signos de grandes cambios en la composición de las monedas de reserva de los bancos centrales. Sin embargo, el ritmo glacial de cambio en las últimas décadas no debe tomarse como una indicación sobre el futuro. La incertidumbre en torno a las tendencias económicas y financieras mundiales, así como en torno a la evolución tecnológica y geopolítica, es considerable y, por tanto, existe margen para una transformación más dinámica en el futuro.

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