Washington, DC: Kristalina
Georgieva, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, y Ajay
Banga, Presidente del Grupo Banco Mundial, han emitido hoy una declaración
conjunta:
“El mundo se enfrenta a importantes retos económicos, la amenaza
existencial del cambio climático, así como a una transición digital,
todo ello en el contexto de shocks más frecuentes, altos niveles de
deuda, márgenes de maniobra reducidos para la aplicación de políticas
en muchos países y tensiones geopolíticas crecientes”. La secuenciación
adecuada de políticas bien diseñadas es fundamental para contribuir a
acelerar el crecimiento, aliviar las disyuntivas de política y
respaldar las transiciones verde y digital. Las instituciones de
Bretton Woods tienen un papel crucial que desempeñar para ayudar a los
países miembros a afrontar retos y aprovechar las oportunidades,
colaborando estrechamente entre sí y con sus socios.
“El mundo se enfrenta a grandes retos transformadores y a shocks
más frecuentes en un momento de crecientes tensiones económicas y
geopolíticas.
El crecimiento de la economía mundial se ha ralentizado, y las perspectivas
a mediano plazo se encuentran en su peor momento de las últimas tres
décadas. Los avances en la lucha contra la pobreza se han estancado
mientras los conflictos y la fragilidad siguen en aumento. El mundo se
enfrenta a la fragmentación geoeconómica, desastres naturales extremos
exacerbados por el cambio climático y niveles de deuda pública cada vez
mayor. La rápida digitalización y las transformaciones tecnológicas generan
nuevos retos, pero también oportunidades.Si las
reformas necesarias están bien diseñadas y programadas, las transiciones
digital y verde pueden generar enormes beneficios económicos, sociales y
ambientales, así como incrementar el bienestar y la prosperidad.
“Las instituciones de Bretton Woods, con su dimensión universal y
sus conocimientos especializados, están bien preparadas para desempeñar
un papel decisivo a la hora de ayudar a los países a afrontar estos
retos.
Los retos son demasiado grandes como para que ningún actor pueda abordarlos
en solitario. Las instituciones financieras internacionales, los gobiernos
nacionales, las fundaciones filantrópicas, así como el sector privado,
deben actuar de forma concertada. Trabajando juntos, El FMI y el Banco
pueden desempeñar un papel catalizador en este esfuerzo colectivo más
amplio, como ya han hecho en el pasado. Las instituciones de Bretton Woods
se crearon en 1944 para ayudar en la reconstrucción de la economía mundial,
devastada por la depresión mundial y la guerra. A medida que la economía
mundial ha ido cambiando en los últimos 80 años, el Banco y el FMI han
continuado adaptándose y colaborando de forma estrecha para atender las
necesidades de sus países miembros.
“Estamos decididos a aumentar nuestra colaboración para lograr
beneficios tangibles para las personas, las empresas y las
instituciones de nuestros países miembros.
“Para ello, partiremos de nuestros respectivos mandatos y conocimientos
: la experiencia y las competencias diversas del Banco Mundial, como el
crecimiento sostenible y la transformación estructural, así como su
importante presencia en los países que recurren a sus servicios; y el FMI,
con sus capacidades para respaldar la estabilidad macroeconómica y
financiera, así como para fomentar condiciones económicas propicias para el
crecimiento y la sostenibilidad. Coordinaremos estrechamente nuestras
actividades a nivel internacional, regional y nacional para asegurar que
nuestros recursos se desplieguen con eficiencia y eficacia, con la
motivación de obtener resultados en beneficio nuestros países miembros.
“Para ello, tomaremos como punto de partida nuestro largo historial
de actuaciones conjuntas y marcos de colaboración.
En el pasado, estos esfuerzos han fortalecido la coordinación del
asesoramiento sobre políticas para los países y la creación de iniciativas
y programas conjuntos. Ejemplos de ello son nuestras evaluaciones conjuntas
de la solidez del sector financiero en las economías de mercados emergentes
y en desarrollo y de la sostenibilidad de la deuda en países de ingreso
bajo; también, los marcos de colaboración más amplia, como el Concordato de
1989 y el Plan Ejecutivo Conjunto de Acción de 2007.
“Ahora, debemos ampliar aún más nuestra colaboración, en particular
en los ámbitos del cambio climático, el resurgimiento de las
vulnerabilidades relacionadas con el endeudamiento elevado y la
transición digital.
“Cambio climático.El cambio
climático es una amenaza para la paz mundial, la seguridad, la estabilidad
económica y el desarrollo. Para hacer frente a este reto, nuestras
instituciones deben ayudar a todos nuestros países miembros a integrar sus
objetivos climáticos y de desarrollo. Dado el carácter esencial de este
ámbito de trabajo, afianzaremos la colaboración entre el Banco y el FMI
sobre una base más estructurada e institucionalizada.
· El Banco y el FMI fomentarán la complementariedad y las
sinergias en sus trabajos relacionados con el cambio climático. La
actualización del mandato básico del Banco Mundial sitúa el cambio
climático, de forma explícita, entre los ámbitos centrales de las
iniciativas del Banco, y se apoya en la actual labor plurianual sobre acción
por el clima y desarrollo. Sobre la base de su Plan de Acción sobre el
Cambio Climático, los informes sobre el clima y el desarrollo de los países
y un extenso trabajo de políticas a nivel de país, el Banco Mundial ofrece
asesoramiento de política económica en temas climáticos a los países
miembros, apoya las reformas de políticas mediante préstamos para políticas
de desarrollo y facilita financiamiento para inversiones específicas a
nivel sectorial mediante préstamos para inversiones y programas orientados
a resultados. El FMI ha adoptado una nueva estrategia climática que
incluye la cobertura de los temas climáticos esenciales para la situación
macroeconómica como parte de las consultas del Artículo IV, así como la
ampliación de la asistencia técnica en ámbitos en los que cuenta con
conocimientos especializados. También ha creado el Fondo Fiduciario para la
Resiliencia y la Sostenibilidad (FFRS), que proporciona financiamiento
asequible a largo plazo para países vulnerables que estén implementando
reformas climáticas esenciales desde el punto de vista macroeconómico.
Ambas instituciones albergan satisfactoriamente de forma conjunta a la
Secretaría de la Coalición de Ministros de Finanzas para la Acción
Climática.
· Las dos instituciones continuarán mejorando la coordinación y se
centrarán en los resultados. Además, formalizarán las reuniones periódicas
del nuevo Grupo Asesor sobre el Clima del Banco y el FMI, que se encarga de
garantizar la coordinación de nuestras líneas de trabajo relacionadas con
el clima. Este grupo se reunirá cada dos meses para analizar las
actividades a escala mundial y nacional, entre otras cosas, los resultados
de los informes sobre el clima y el desarrollo, los análisis climáticos
nacionales y la cartera de proyectos clave y préstamos en apoyo de
políticas (los préstamos para políticas de desarrollo del Banco Mundial y
los compromisos en el marco del FFRS del FMI). También, incorporaremos
consideraciones climáticas en nuestro trabajo actual sobre sostenibilidad de
la deuda, para lo que, entre otras cosas, revisaremos el Marco conjunto de
sostenibilidad de la deuda para países de ingreso bajo.
“Vulnerabilidades de la deuda. El Banco y el FMI
llevan mucho tiempo colaborando estrechamente en temas de deuda, tanto en
su labor operativa a nivel nacional como internacional. El actual contexto
de elevadas vulnerabilidades de la deuda subraya la urgencia de
intensificar la colaboración, aprovechando nuestros ámbitos respectivos de
especialización. Ampliaremos nuestra labor conjunta para ayudar a evitar
que sigan acumulándose vulnerabilidades de la deuda ayudando a los países a
reforzar la transparencia, la gestión de la deuda y las finanzas públicas,
y también mejoraremos el Marco conjunto de sostenibilidad de la deuda para
países de ingreso bajo con el fin de reflejar mejor los retos actuales.
Además, intensificaremos nuestro apoyo a los acreedores y deudores
implicados en la reestructuración de la deuda y seguiremos trabajando con
nuestros socios para mejorar los procesos de reestructuración, por ejemplo,
en el contexto del Marco Común, sobre la base del trabajo que iniciamos en
la Mesa Redonda Mundial sobre la Deuda Soberana.
“Transición digital. La actual transición digital
se encuentra a la vanguardia del desarrollo y ofrece una oportunidad única
para que los países aceleren el crecimiento económico y dar a los
ciudadanos acceso a servicios y empleos. Aun así, en 2022, casi 3.000
millones de personas siguen sin acceso a Internet, la gran mayoría en
países en desarrollo, y las enormes disparidades en el uso de productos
digitales entre países y dentro de ellos siguen siendo un problema. El
Banco Mundial colabora con los gobiernos de los países emergentes y en
desarrollo para abordar los obstáculos regulatorios y de infraestructura a
la inclusión y la transformación digitales, para promover la inclusión
financiera y los sistemas de pago de bajo costo y para extender la
digitalización de las operaciones y servicios públicos. El FMI se centra en
apoyar la transformación digital en el sector financiero con el fin de
fomentar un uso más amplio de las nuevas tecnologías financieras, sin
descuidar la integridad y estabilidad del sistema financiero. Redoblaremos
nuestros esfuerzos conjuntos para ayudar a los países a mejorar la
eficiencia de los sistemas de recaudación de ingresos públicos y de gestión
del gasto y a aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías digitales,
mitigando al mismo tiempo los riesgos. Esto incluirá la búsqueda de formas
para mejorar los pagos transfronterizos, fomentando la aplicación de la
hoja de ruta del G20 para reforzar los pagos transfronterizos y velar por
que las innovaciones en los pagos estimulen el crecimiento, la reducción de
la pobreza y la creación de empleo.
“El Banco y el FMI trabajarán con los accionistas y los socios para
movilizar los importantes recursos necesarios para afrontar los
complejos retos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad.
Para ello, hacen falta recursos tanto internos como externos. Con este fin,
incrementaremos nuestro apoyo para ayudar a los países a reforzar su
política y administración tributarias y sus instituciones fiscales, de modo
que el gasto público sea eficiente y que la gestión financiera pública y de
la deuda sea sólida, y seguiremos trabajando para fortalecer los mercados
financieros nacionales.
“La comunidad internacional puede, y debe, unirse para hacer frente a
los retos mundiales. El FMI y el Banco Mundial se han comprometido a
impulsar este esfuerzo común”.