No obstante, potenciar este sector no resulta nada fácil. El Yemen afronta una de las peores crisis humanitarias de todo el mundo. "Más de ocho años después del inicio del conflicto, el pueblo yemení sigue enfrentando penurias. Unos 22,5 millones de personas —en torno al 75% de la población total— precisan asistencia humanitaria, y más de 4,3 millones de civiles se encuentran desplazados", informa el Banco Mundial. El FMI estima que el PIB del Yemen bajará un 0,5% en 2023 y que la inflación se situará en el 17%.
Aun así, Al-najjar está en busca de oportunidades. “Los trabajadores del café no estaban cualificados ni disponían de formación, y comenzamos a ofrecerles conocimientos y capacitación gratuitos para que entendieran por qué debemos aplicar normas de calidad en el Yemen”. Cuando puso en marcha Mocha Valley hace cinco años, le costó que le abrieran las puertas, y sigue costándole. La cultura en el Yemen es tradicional, y las mujeres suelen sufrir discriminación en el mundo de los negocios. "En nuestra sociedad, ser mujer es un problema", cuenta. "Sí, claro que me han dicho: 'Eres mujer y no puedes dirigir esta empresa'". Las empresarias soportan una serie de cargas desproporcionadas, que suelen darse de manera aparentemente banal. “Aquí, en el Yemen, la mayoría de los acuerdos, la mayor parte de los contratos, se sellan en las sesiones de khat”, explica Al-najjar, describiendo los encuentros en que los hombres—y solo ellos—negocian las transacciones mientras mastican, a veces durante horas, las hojas de ese arbusto de naturaleza estimulante.
El khat también entraña otro tipo de desafíos para Al-najjar y su objetivo de ampliar la producción de café. Para muchos agricultores del Yemen, el cultivo del khat resulta más lucrativo que el café; de modo que acapara las tierras de cultivo, así como gran parte de los recursos hídricos en uno de los países donde más escasean.
A pesar de todo, Al-najjar está decidida a crear una industria cafetera más sólida y resiliente en el Yemen, y tiene la convicción de que es posible mejorar su eficiencia a través de una mayor participación de las mujeres. Se muestra contenta con el grupo de mujeres jóvenes y con capacidad de liderazgo que se están formando en el sector cafetero del Yemen y en Mocha Valley. "Dicen sentirse inspiradas con este proyecto, y son ambiciosas", cuenta. "Quizás en el futuro lleguen a ser líderes en el sector del café".