Informes sobre la Estabilidad Financiera Mundial

Los mercados financieros mundiales ante la guerra en Oriente Medio y los riesgos de amplificación
Abril de 2026

Los riesgos para la estabilidad financiera mundial son elevados. El sistema financiero mundial se enfrenta a la guerra en Oriente Medio, a los crecientes riesgos de un mayor endurecimiento de las condiciones financieras y a diversos canales de amplificación que podrían intensificar la turbulencia de los mercados y derivar en inestabilidad financiera.
Los flujos de inversión de cartera transfronterizos, intermediados en gran medida por inversionistas institucionales no bancarios, ofrecen importantes oportunidades pero también entrañan peligros, como una mayor sensibilidad a cambios en la percepción de los riesgos globales.

Los mercados financieros se enfrentan a la guerra en Oriente Medio, en un contexto de nuevas presiones inflacionarias y crecientes riesgos de un mayor endurecimiento de las condiciones financieras mundiales. Desde finales de febrero, las cotizaciones de las acciones han bajado y los rendimientos de los bonos han subido, tras el aumento de los precios de la energía y las revisiones al alza de las expectativas de inflación y en torno a las tasas de política monetaria. Los activos de los mercados emergentes —especialmente en las economías importadoras de materias primas y en las más vulnerables— se han visto afectados de forma desproporcionada. Aunque los mercados han seguido funcionando con normalidad, los riesgos son asimétricos y podrían intensificarse si el conflicto persiste.
Son varios los canales de amplificación por los que la tensión en el mercado podría derivar en una inestabilidad financiera más generalizada. El elevado nivel de deuda pública y la mayor dependencia de las emisiones a corto plazo aumentan los riesgos de refinanciamiento en los principales mercados de bonos soberanos y podrían reactivar el nexo entre el sector bancario y el público. En los mercados emergentes, el desmantelamiento de las operaciones de carry trade y las salidas de capital pueden agravar las presiones cambiarias. El elevado apalancamiento entre los intermediarios financieros no bancarios, incluidos los fondos de cobertura (hedge funds) y los fondos cotizados apalancados, podría agravar la volatilidad debido al desapalancamiento forzoso y a las tensiones de liquidez. En los mercados de valores, las valoraciones elevadas y la concentración —especialmente en empresas relacionadas con la inteligencia artificial— aumentan los riesgos de deterioro. Aunque los descalces de liquidez en el crédito privado siguen siendo limitados, el aumento de las dificultades de los prestatarios y la creciente exposición a inversionistas minoristas podrían poner a prueba las estructuras semilíquidas. Los shocks de oferta, cada vez más frecuentes, también han debilitado la relación de cobertura entre acciones y bonos, lo que ha aumentado el riesgo de ventas masivas simultáneas.
Las autoridades deben actuar con determinación para mejorar la resiliencia. Entre las prioridades se incluyen garantizar que los mecanismos de liquidez y financiamiento estén operativos, supervisar los efectos de la inflación sobre las expectativas inflacionarias, reforzar la gobernanza de los bancos centrales y de los organismos de supervisión, mejorar los marcos de políticas de los mercados emergentes, situar la deuda pública en una senda sostenible, completar la aplicación de Basilea III, mejorar la supervisión de las entidades no bancarias y reforzar el intercambio de datos entre jurisdicciones.
Desde la crisis financiera mundial, los mercados emergentes han captado abundantes flujos de inversión de cartera transfronterizos, intermediados en gran medida por inversionistas institucionales no bancarios. Estos flujos suponen oportunidades para las economías de los mercados emergentes aunque también dificultades, como una mayor sensibilidad a cambios en la percepción de los riesgos globales, especialmente para aquellos países que ya presentan vulnerabilidades tales como deuda elevada, escasas reservas internacionales o instituciones deficientes. Entre las entidades no bancarias, la sensibilidad a los riesgos globales varía considerablemente entre los distintos tipos de inversionistas. Los fondos de cobertura (hedge funds) y los fondos de inversión son más susceptibles a los cambios en los riesgos globales que otros tipos de inversionistas institucionales; los fondos comunes con estrategias de inversión pasiva y los fondos que cotizan en bolsa (ETF) destacan como los más sensibles. Los países que tienden a depender más de este tipo de inversionistas susceptibles al riesgo se enfrentan a condiciones financieras más restrictivas durante los períodos de tensión en los mercados internacionales, lo que supone posibles efectos adversos para la estabilidad macrofinanciera.
Para atenuar la volatilidad de los flujos de inversión de cartera transfronterizos, los países —especialmente los que dependen de los inversionistas más sensibles al riesgo— deberían fortalecer los fundamentos macroeconómicos y la calidad de sus instituciones, constituir sólidos márgenes fiscales y reservas externas y gestionar el riesgo de manera proactiva conforme al Marco Integrado de Políticas del FMI. La cooperación internacional es fundamental para subsanar las deficiencias regulatorias y de disponibilidad de datos y para limitar la propagación internacional de las crisis. La rápida expansión de los mercados de crédito privado y las monedas estables de los mercados emergentes hace necesaria una supervisión continua y acorde con las circunstancias.

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