- El brusco reacomodamiento de los precios mundiales de las materias primas ha representado un importante retroceso para los países en desarrollo de bajo ingreso que las exportan, y una cierta ventaja para los demás. Como consecuencia, las perspectivas de crecimiento son cada vez más divergentes.
- En una era de precios moderados de las materias primas, las perspectivas de los países exportadores de materias primas están estrechamente relacionadas con el éxito que tengan estos países a la hora de implementar políticas para hacer frente a altos déficits fiscales, niveles inferiores de reservas externas y elevadas tensiones económicas y financieras.
- La cantidad, calidad y accesibilidad de la infraestructura en los países en desarrollo de bajo ingreso es considerablemente inferior a la de otras economías y una prioridad para muchos de estos países es reforzar el papel del sector privado en este ámbito.
Mientras que muchos países en desarrollo de bajo ingreso siguen lidiando
con los bajos precios de las materias primas, el Directorio Ejecutivo del
Fondo Monetario Internacional (FMI) examinó las cuestiones de política que
afectan específicamente a estos países, identificó las tensiones en el
sector financiero y deficiencias en infraestructura como prioridades que
deberían abordarse, y señaló la importancia de la interacción colaborativa
con los países afectados.
El 19 de diciembre de 2016, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario
Internacional (FMI) analizó un documento de trabajo sobre la evolución
macroeconómica de los países en desarrollo de bajo ingreso. El documento
examina las perspectivas y vulnerabilidades económicas y fiscales de este
grupo de países, las tensiones en el sector financiero y los desafíos
relacionados con la inversión pública en infraestructura.
El brusco reacomodamiento de los precios mundiales de las materias primas
ha representado un importante retroceso para los países en desarrollo de
bajo ingreso que las exportan, y una cierta ventaja para los demás. Como
consecuencia, las perspectivas de crecimiento son cada vez más divergentes.
Los exportadores de materias primas han experimentado una marcada
desaceleración de la actividad económica, y algunos sufren una fuerte
contracción. En cambio, en los países en desarrollo de bajo ingreso que han
diversificado sus bases exportadoras y dependen en menor medida de las
materias primas, el crecimiento ha sido fuerte en líneas generales, aunque
en algunos ha sido más débil a causa de las dificultades generadas por
efectos de contagio externos adversos, políticas internas débiles,
programas de estabilización o desastres naturales.
Para los exportadores de materias primas, las perspectivas siguen
dependiendo en gran medida de que puedan implementar políticas para hacer
frente a un ingreso fiscal severamente reducido, déficits fiscales cada vez
más elevados, niveles más bajos de reservas externas y presiones
cambiarias. Si bien la situación es menos urgente en la mayoría de los
países en desarrollo de bajo ingreso cuyas exportaciones son
diversificadas, en muchos de ellos los desequilibrios fiscales y externos
también se han ampliado. Muchos deberán encontrar un mejor equilibrio entre
el gasto para el desarrollo y la reconstrucción de los márgenes de maniobra
para aplicar políticas anticíclicas y el fortalecimiento de la resiliencia
económica. Tanto en los exportadores de materias primas como en los países
que han diversificado sus exportaciones, están aumentando los niveles de
deuda que, en algunos casos, ya eran elevados.
Las vulnerabilidades a un deterioro del desempeño macroeconómico siguen
siendo elevadas, sobre todo entre los exportadores de materias primas, pero
también en algunos exportadores cuyas exportaciones son diversificadas,
donde los shocks de remesas y las malas políticas han hecho estragos.
Además, han surgido tensiones en el sector financiero de alrededor de una
quinta parte de los países en desarrollo de bajo ingreso, que han derivado
en quiebras bancarias e intervenciones de supervisión; y nada menos que
tres quintas partes de los exportadores de materias primas se enfrentan a
un riesgo elevado de tensión en el sector financiero en los próximos uno o
dos años. Una de las fuentes estructurales de vulnerabilidad es un patrón
de debilidades de supervisión bancaria comunes a muchos países en
desarrollo de bajo ingreso: facultades e independencia de supervisión
inadecuados, capacidad de supervisión débil y de escasos recursos, uso
insuficiente de evaluaciones basadas en el riesgo (más que en el
cumplimiento) y bajo nivel de ejecución de las normas y las decisiones.
Además, los países en desarrollo de bajo ingreso presentan riesgos fiscales
substanciales que surgen de una variedad de factores, como la volatilidad
del ingreso relacionado con las materias primas y el desembolso de
donaciones entregadas, así como los pasivos contingentes de las empresas
estatales y el aumento de las asociaciones público-privadas (APP).
En líneas generales, la inversión pública —por ejemplo, en infraestructura—
se incrementó en los países en desarrollo de bajo ingreso en los últimos 15
años. Sin embargo, la cantidad, calidad y accesibilidad de la
infraestructura sigue siendo considerablemente más baja en estos países que
en otras economías. Fuera del sector de las telecomunicaciones, el
principal proveedor de servicios de infraestructura en estos países es el
sector público. La participación privada está canalizada en gran medida por
las APP, que se concentran sobre todo en el sector de la energía, y cuyo
volumen se ha reducido recientemente tras un aumento pronunciado a
principios de la década de 2010. Las donaciones y los préstamos en
condiciones concesionarias de socios para el desarrollo constituyen una
fuente esencial y estable de financiamiento para la infraestructura en
estos países. Los préstamos internacionales son un complemento importante
en algunos países, pero el volumen prestado por esos medios ha caído en los
últimos dos años. Una encuesta del FMI sugiere que la escasez de fondos es
un impedimento usual al aumento de la inversión en infraestructura.
Evaluación del Directorio Ejecutivo
[1]
Los directores ejecutivos agradecieron la exhaustiva evaluación de la
evolución macroeconómica de los países en desarrollo de bajo ingreso,
muchos de los cuales encuentran escollos considerables como consecuencia de
la caída de los precios de las materias primas. También apreciaron la
atención que se presta en el documento a la diversidad de situaciones y
experiencias entre los distintos países, y consideraron oportuno y
apropiado analizar más a fondo los problemas del sector financiero y la
provisión de infraestructura pública.
Los directores observaron que la evolución económica de los países en
desarrollo de bajo ingreso sigue viéndose muy afectada por la marcada caída
de los precios de las materias primas que comenzó a mediados de 2014. Los
países que dependen de sus exportaciones de estos productos han sufrido una
erosión importante de las ganancias por exportaciones e ingresos
presupuestarios, lo que contribuye a la desaceleración del crecimiento, la
profundización de los desequilibrios fiscales y la merma de las reservas de
divisas. En cambio, la mayoría de los países en desarrollo de bajo ingreso
cuyas exportaciones están más diversificadas siguieron gozando de un
crecimiento fuerte, apuntalado por la reducción de sus gastos en petróleo,
si bien algunos se vieron perjudicados por la caída de las remesas, el
conflicto interno y los desastres naturales.
En este escenario, los directores subrayaron la necesidad de que las
autoridades de los países mantengan la vigilancia y adopten políticas de
respuesta decisivas según sea necesario. También destacaron la importancia
de que el FMI efectúe una rigurosa supervisión y ofrezca asesoramiento
adaptado a las circunstancias de los países afectados, así como de trabajar
en colaboración con otras instituciones y donantes multilaterales para
brindar asistencia a los países en desarrollo de bajo ingreso. En ese
sentido, muchos directores instaron a seguir reflexionando sobre posibles
vías para fortalecer la colaboración entre el FMI y el Banco en su trabajo
en estos países.
Los directores coincidieron en que muchos exportadores de materias primas
deben realizar nuevos ajustes políticos para restablecer sus posiciones
fiscales y externas. La consolidación fiscal es un imperativo, y en algunos
casos puede corresponder hacer ajustes en el tipo de cambio, de ser
posible, y endurecer la política monetaria, además de procurar reconstituir
las reservas en moneda extranjera. Los directores pusieron de relieve la
necesidad de incrementar el ingreso presupuestario —por ejemplo, ampliando
la base tributaria— y recortar el gasto sin dejar de proteger la porción
que sea esencial para impulsar el crecimiento ni de resguardar a los grupos
más vulnerables. También enfatizaron que es fundamental diversificar la
base económica para incrementar la resiliencia. Los directores instaron a
los donantes a ampliar su apoyo para los países que están efectuando
ajustes difíciles, e indicaron que el FMI debe estar dispuesto a brindar
apoyo bien calibrado para los programas de ajuste sólidos.
Los directores expresaron su satisfacción por el fuerte crecimiento de los
países en desarrollo de bajo ingreso cuya base de exportación está más
diversificada, si bien señalaron que algunos países más pequeños y frágiles
no corren la misma suerte, y mostraron su preocupación por el aumento de
los déficits fiscales y los niveles de deuda de muchas economías en rápido
crecimiento. Si bien señalaron que el aumento de los niveles de inversión
pública ha sido un factor coadyuvante en muchos casos, los directores
destacaron la importancia de lograr un equilibrio entre los objetivos de
incrementar el gasto para el desarrollo a largo plazo, por un lado, y de
reconstituir el margen de maniobra para aplicar políticas anticíclicas y
evitar la acumulación de deuda insostenible, por el otro.
Los directores expresaron su preocupación por el aumento de las tensiones
del sector financiero en una cantidad considerable de países en desarrollo
de bajo ingreso, sobre todo entre los exportadores de materias primas, e
instaron a las autoridades normativas correspondientes a llevar a cabo una
supervisión proactiva para garantizar que esas tensiones estén
correctamente contenidas. También señalaron las debilidades transversales
de la supervisión del sector financiero que se desatacan en el documento e
instaron a las autoridades nacionales a diseñar y poner en práctica, con el
apoyo de sus socios para el desarrollo y del FMI, reformas para fortalecer
sustancialmente la regulación y supervisión del sector financiero. Los
directores señalaron que las evaluaciones y la asistencia técnica del FMI
serán importantes en esta área.
Los directores recibieron de buen grado el análisis del personal técnico
sobre las fuentes principales de riesgo fiscal a mediano plazo en los
países en desarrollo de bajo ingreso. Solicitaron priorizar el esfuerzo en
pos de fortalecer la gestión del riesgo, tomando en cuenta las limitaciones
de capacidad de los países, y recomendaron apuntalar la resiliencia, por
ejemplo, mediante la diversificación de productos y mercados de exportación
y de una mayor integración regional.
Los directores coincidieron en que las deficiencias de infraestructura
siguen siendo un obstáculo fundamental para el crecimiento en este conjunto
de países. Hicieron hincapié en que deberán tomarse medidas en diversos
frentes a fin de financiar los niveles necesarios de inversión pública y,
al mismo tiempo, asegurar la sostenibilidad de la deuda; entre ellas,
estimular el ahorro público mediante una mayor movilización de fondos
nacionales y contener los gastos no prioritarios; garantizar el uso
eficiente de los fondos fortaleciendo la gestión de la inversión pública;
desarrollar los mercados locales de capital, y aprovechar todas las fuentes
disponibles de financiamiento en condiciones concesionarias. También debe
fomentarse el papel del sector privado en la generación de infraestructura
siempre que sea posible. Será necesario hacer esfuerzos concertados por
mejorar el entorno normativo y macroeconómico, así como la capacidad de los
países de negociar e instaurar APP a fin de equilibrar la distribución del
riesgo entre los socios púbicos y privados. Los bancos multilaterales de
desarrollo también deberán desempeñar un papel importante en la promoción
de la inversión del sector privado en infraestructura por medio de la
provisión de asistencia técnica para los gobiernos que deseen atraer
inversiones, de la participación activa de las áreas dedicadas al sector
privado en proyectos de infraestructura y de la generación de mecanismos
bien diseñados de mitigación del riesgo. Los directores resaltaron el papel
que desempeña el FMI a la hora de evaluar las ventajas macroeconómicas de
la inversión en infraestructura y brindar asesoramiento y asistencia
técnica para incrementar la eficiencia de la inversión pública y mejorar la
gestión de la deuda, teniendo en cuenta las experiencias de los diversos
países.
Los directores apoyaron la práctica de celebrar un debate anual formal del
Directorio sobre las condiciones macroeconómicas y financieras de los
países en desarrollo de bajo ingreso a fin de comprender mejor las
cuestiones normativas específicas de esos países —varios de los cuales se
categorizan como países vulnerables o en situación frágil— y de establecer
prioridades para la interacción del FMI con ellos. Además, los directores
señalaron que el documento será un aporte importante para los debates del
Directorio que se celebrarán próximamente sobre el marco de sostenibilidad
de la deuda en los países de bajo ingreso y los servicios financieros del
FMI para los países de bajo ingreso.
[1]
Al concluir las deliberaciones, el Director Gerente, como
Presidente del Directorio, resume las opiniones de los Directores
Ejecutivos, y el resumen se comunica a las autoridades del país. En
el siguiente enlace consta una explicación de las expresiones
utilizadas en las exposiciones sumarias:
http://www.imf.org/external/spanish/np/sec/misc/qualifierss.htm.