Hasta no hace mucho, era poco lo que se había hecho en el ámbito público para comprender los riesgos específicos de ciberseguridad y privacidad asociados con las MDBC. Pocos habían analizado si el diseño de estas monedas podía mitigar los riesgos o incluso mejorar la ciberseguridad de un sistema financiero.
Nuestro nuevo estudio, publicado en el informe reciente del Atlantic Council sobre el problema de la ciberseguridad y las MDBC (“Missing Key—The Challenge of Cybersecurity and CBDCs”), analiza los nuevos riesgos de ciberseguridad que esas monedas podrían implicar para los sistemas financieros y sostiene que las autoridades disponen de numerosas opciones para introducir las MDBC de forma segura. Las MDBC presentan muchas variantes de diseño, que van desde bases de datos centralizadas hasta registros distribuidos y sistemas basados en tókenes. Cada diseño debe analizarse antes de sacar conclusiones sobre los riesgos de ciberseguridad y privacidad. Además, deben compararse con el sistema financiero actual —el que inquieta a Powell— para determinar si la nueva tecnología puede ofrecer opciones más seguras.
¿Cuáles son los principales riesgos de ciberseguridad a los que podría dar lugar una MDBC? Y, lo que es más importante: ¿qué se puede hacer para mitigarlos?
Recopilación de datos centralizada
Muchas de las variantes de diseño propuestas para las MDBC (en especial las minoristas) implican la recopilación centralizada de datos de transacciones, lo que supone importantes riesgos de privacidad y seguridad. En términos de privacidad, esos datos podrían usarse para vigilar las actividades de pago de los ciudadanos. Acumular tantos datos confidenciales en un solo lugar también agrava el riesgo de seguridad, ya que el botín que podrían llevarse los posibles intrusos es mucho más valioso.
Sin embargo, los riesgos vinculados a la recopilación centralizada de datos pueden mitigarse ya sea no recopilándolos u optando por una arquitectura de validación en la que cada componente acceda solo a la información que necesita para funcionar. Para esto último, algo que puede ayudar son las herramientas criptográficas, como las pruebas de conocimiento cero, que autentican información privada sin revelarla ni permitir que se vulnere, o técnicas de cifrado criptográfico. Por ejemplo, el Proyecto Hamilton (una iniciativa conjunta de la Reserva Federal de Boston y el Instituto Tecnológico de Massachussetts para analizar una MDBC de Estados Unidos) diseñó un sistema que separa en fases la validación de transacciones, y cada fase necesita acceso a una parte distinta de los datos de la transacción.
Estas técnicas criptográficas pueden ampliarse más para crear sistemas que comprueben la validez de la transacción solo con acceso cifrado a detalles como el emisor, el receptor o el importe. Suena a algo demasiado bueno para ser real, pero estas herramientas se han probado exhaustivamente en criptomonedas que preservan la privacidad, como Zcash, y que se basan en importantes avances logrados en el ámbito de la criptografía. Lo importante es que la tecnología permite que los bancos centrales incorporen la protección de la ciberseguridad y la privacidad en el diseño de cualquier MDBC.
Transparencia o privacidad
Algo que suele preocupar de los diseños que velan por la privacidad (incluidos los que usan técnicas criptográficas especializadas) es la menor transparencia frente a los entes reguladores. En general, los reguladores tienen que poder acceder a información que les permita percatarse de transacciones sospechosas y detectar casos de lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y otras actividades ilícitas.
Pero aun así lo uno no excluye lo otro. Es posible usar técnicas criptográficas para diseñar MDBC que ofrezcan un nivel de privacidad similar al del efectivo hasta un umbral determinado (por ejemplo, USD 10.000) y que permitan al mismo tiempo una supervisión suficiente por parte de las autoridades. Este tipo de umbrales no difiere mucho del sistema actual de Estados Unidos, que establece requisitos de información menos estrictos para las transacciones por debajo de los USD 10.000. Lo cierto es que, en muchos sentidos, un nuevo sistema de MDBC no tendría que reinventar los protocolos de seguridad, sino que podría mejorarlos.