La población suiza participó en la elección del diseño de sus próximos billetes
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Además de los Alpes, los lagos cristalinos y su reputación de discreción y precisión, Suiza también es conocida por ser una democracia directa. Sus 9 millones de ciudadanos votan unas cuatro veces al año en consultas federales (incluidas reformas constitucionales) y participan hasta en 100 referéndums cantonales (provinciales). El año pasado, el país pidió a la población que contribuyera a decidir la imagen futura de su moneda, el franco suizo.
Unas 100.000 personas votaron en línea entre 12 propuestas de diseño para los billetes de 10, 20, 50, 100, 200 y 1.000 francos. El tema propuesto, “Suiza y sus altitudes”, resaltaba la diversidad geográfica de este pequeño país: la región del Jura, una cordillera de altitud media compartida con Francia; la meseta suiza, que ocupa el centro del país; las tierras bajas, donde se encuentran los valles y ciudades como Ginebra y Basilea; las estribaciones de los Alpes; los Alpes propiamente dichos, y los Altos Alpes. La votación en línea se combinó con el análisis de un comité asesor de expertos.
El Banco Nacional de Suiza anunció el ganador en marzo. Los diseños de Emphase, un estudio con sede en Lausana, exhiben en una cara ilustraciones a escala de plantas autóctonas que crecen a distintas altitudes y, en la otra, paisajes impresionantes y “logros de la civilización”: paisajes alpinos, teleféricos, los famosos y puntuales trenes, la Organización Europea de Investigación Nuclear, y el refugio de alta tecnología del Monte Rosa, situado en lo alto de un macizo de 4.634 metros. “Con su precisión y artesanía, este diseño articula de manera extraordinaria la diversidad y la calidad de Suiza”, afirmó Sébastien Kraenzlin, miembro suplente del directorio del banco central.
Los nuevos billetes no entrarán en circulación hasta después de 2030, una vez perfeccionados e incorporados los elementos de seguridad. “Los elementos de seguridad y los procesos de fabricación son cada vez más complejos”, declaró el banco central a F&D. La creación de una nueva serie “brinda nuevas oportunidades para mejorar los billetes, ya sea en materia de seguridad, funcionalidad o diseño gráfico”.
Mientras tanto, un referéndum reciente consagró el acceso al efectivo en la Constitución suiza, lo que afianza el mandato del banco central de garantizar un suministro adecuado de monedas y billetes en todo momento. Aunque están orgullosos de su moneda, una de las más seguras del mundo, los suizos están siguiendo la tendencia mundial de reducir el uso de efectivo. Aproximadamente una de cada tres transacciones presenciales se realiza en efectivo, lo que representa un descenso con respecto al 70% registrado en 2017. Muchos optan por la popular aplicación de pago inmediato TWINT.
Suiza renueva sus billetes cada 15-20 años. La próxima serie —la décima del banco— mantiene otra peculiaridad propia de Suiza: el billete de 1.000 francos (unos 1.250 dólares), la denominación de mayor valor en circulación activa a nivel mundial.
La mayor parte de los países han dejado de emitir billetes de alta denominación porque se considera que, en su mayor parte, facilitan el blanqueo de capitales y la evasión fiscal. El Banco Central Europeo dejó de emitir billetes de 500 euros en 2019. Sin embargo, según una encuesta del Banco Nacional de Suiza sobre métodos de pago, alrededor de una cuarta parte de los encuestados declaró haber tenido en su poder billetes de 1.000 francos en los últimos dos años, y haberlos utilizado principalmente para realizar pagos y no como reserva de valor. “Las denominaciones actuales han demostrado ser fiables y, desde la perspectiva de hoy en día, deberían mantenerse”, afirmó el banco.