Durante su infancia en Türkiye, en la década de 1980, las conversaciones de sobremesa que Şebnem Kalemli-Özcan escuchaba eran bastante inusuales. Su padre, un prestigioso cirujano, se desempeñaba como ministro de Salud. Una noche, contó que sus esfuerzos de atraer como inversionista a un fabricante europeo de vacunas se habían visto malogrados por el temor a la competencia de empresas farmacéuticas nacionales vinculadas a la política. La empresa terminó invirtiendo en la India.
Kalemli-Özcan, que actualmente se desempeña como profesora de Economía en la Universidad de Brown, cuenta la historia para ilustrar cómo el afán de enriquecimiento —que lleva a las empresas a buscar maneras de aumentar sus ingresos influyendo en la política pública— puede obstaculizar los flujos de capitales entre distintos países. “En su momento no lo entendí, pero más adelante, mientras cursaba mi doctorado, me di cuenta de que si surgen fricciones económicas internas cuando un grupo está generando ingresos, ese grupo se opondrá a cualquier reforma”, señala.
El estudio de esas fricciones es uno de los aspectos centrales de su labor académica. Kalemli-Özcan intenta responder por qué, tras décadas de globalización, el capital no siempre fluye libremente a través de las fronteras internacionales hacia los destinos que ofrecen los mayores rendimientos, y qué implica esto para el desarrollo económico y la estabilidad financiera.
Por muy extraño que parezca para quienes no saben de economía, las perturbaciones asociadas con la globalización y el malestar social que ha provocado en todo el mundo son un aspecto central de las turbulencias actuales en las políticas comerciales mundiales. Las investigaciones de Kalemli-Özcan están a la vanguardia de los esfuerzos para explicar qué es lo que falló y cómo entender mejor los obstáculos.
Según explica la economista, la teoría indica que los inversionistas de los países ricos, donde abunda el capital y los rendimientos son escasos, deberían buscar oportunidades en las naciones pobres, donde el capital escasea y los rendimientos pueden ser más atractivos. Pero en la práctica, no siempre sucede eso. La corrupción política, las deficiencias de infraestructura, las lagunas de información sobre las condiciones locales y la escasa fiabilidad de los socios locales son algunas de las fricciones que obstaculizan el proceso.
A lo largo de los años, varios economistas han intentado explicar estos obstáculos diseñando sofisticados modelos teóricos, pero estos no siempre funcionan porque se basan en datos agregados sobre los flujos de capital. En contraste, Kalemli-Özcan analiza minuciosamente los estados de resultados, los balances bancarios y las transacciones financieras de las empresas para descubrir las fricciones que otros pasan por alto.
De locución rápida y sonrisa picaresca, esta economista de 52 años que aparece en videos de YouTube, en seminarios, en las páginas del Financial Times y en las pantallas de los noticieros parece estar en todas partes. Cuenta en su haber con 49 artículos publicados, cargos en los consejos editoriales de siete revistas académicas, y numerosas becas y períodos de trabajo en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se ha desempeñado en los paneles asesores del Banco de Pagos Internacionales y del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
“Siempre se ha destacado por tener el doble de energía que todos los demás, sean profesores o estudiantes”, dice Bent Sorensen, colaborador frecuente que fue uno de sus tutores de doctorado en Brown. “Siempre va a toda velocidad”.
“Hay que analizar los datos”
En un artículo, Kalemli-Özcan y sus coautores diseñaron una base de datos que abarcaba el universo completo de las sociedades no financieras que cotizaron en bolsa en Argentina, Brasil y México durante un período de 15 años para determinar qué obstáculos a la inversión surgen tras una crisis financiera. Concluyeron que los problemas de liquidez de los bancos nacionales, no la falta de garantías ofrecidas por las empresas, eran el principal escollo.
En otra investigación, analizó una década de datos sobre los préstamos otorgados por bancos turcos para demostrar cómo los vaivenes en los ciclos financieros mundiales —que a menudo obedecen a los cambios en la política monetaria de Estados Unidos— se transmiten a los mercados de crédito de Türkiye.
“Es por excelencia una macroeconomista empírica, y la realidad es que debería haber más profesionales como ella”, dice Sorensen, que actualmente trabaja en la Universidad de Houston. “A veces, la profesión se trata de demostrar el ingenio y de generar modelos inteligentes, pero en mi opinión —y en eso estoy totalmente de acuerdo con Şebnem— hay que estudiar los datos”.
Kalemli-Özcan cuenta que fue la intersección entre la política y el mundo académico que observó durante su niñez lo que ha inspirado su trabajo. Después de ir a la escuela, a veces visitaba a su madre, profesora universitaria de Matemáticas, y se quedaba mirando fascinada las misteriosas ecuaciones en la pizarra. Recuerda cuando viajó con su padre a Alemania, donde se reunió con el canciller Helmut Kohl para hablar sobre cuestiones relacionadas con los trabajadores extranjeros turcos.
Tras obtener una licenciatura en Economía en la Universidad Técnica de Medio Oriente, en Ankara, ingresó a la Universidad de Brown, donde finalizó su doctorado en 2000. Comenzó su carrera docente en la Universidad de Houston, luego se trasladó a la Universidad de Maryland y por último regresó a Brown, y ha sido profesora invitada en las universidades de Koç y de Bilkent, en Türkiye. A menudo, publica comentarios sobre la economía de Türkiye.
Su esposo, Emre Özcan, es ingeniero civil y ambiental y vicepresidente de un grupo de desarrollo inmobiliario. Amantes del esquí y las matemáticas, se conocieron cuando eran estudiantes universitarios en Ankara. Tras graduarse, Emre se mudó a Boston a cursar estudios de posgrado, y tres años más tarde Şebnem se mudó a la localidad cercana de Providence (Rhode Island). Se casaron en Türkiye en 1997.
Uno de sus dos hijos estudia ingeniería mecánica y ciencias informáticas en Brown. El otro obtuvo una licenciatura en Ingeniería Biomédica en la misma universidad y ahora estudia Medicina en la Universidad de Pennsylvania. Las vacaciones familiares para esquiar son un ritual importante de todos los años.
El énfasis que Kalemli-Özcan ha puesto en los microdatos le ha permitido desentrañar algunos misterios de la economía. En años recientes, a los economistas les ha resultado difícil explicar por qué hay flujos de capital que van de economías de rápido crecimiento, como las de Asia Oriental, a economías estancadas. Pero tras excluir los flujos de fondos públicos —por ejemplo, las compras de China de bonos públicos de Estados Unidos—, Kalemli-Özcan ha demostrado que el capital privado que se invierte en títulos corporativos o en fábricas de hecho sí fluye a las economías de rápido crecimiento, lo que es coherente con la teoría económica.
Con todo, en algunos casos, incluso si el capital fluye a los lugares correctos, puede que no se le dé buen uso. En un artículo publicado en 2017, Kalemli-Özcan y sus coautores examinaron las estadísticas financieras y de producción de miles de empresas españolas entre 1999 y 2012. Su objetivo era determinar qué impacto habían tenido las inversiones extranjeras que las empresas habían recibido tras el ingreso de España a la Unión Europea.
Para su sorpresa, lejos de aumentar, con las entradas de capital la productividad había disminuido. El motivo: al otorgar préstamos, los bancos españoles tendían a favorecer a las empresas más grandes y acaudaladas debido a que las percibían como menos riesgosas, incluso cuando empresas más pequeñas habrían empleado los fondos de manera más productiva.
“Los fondos provenientes de inversionistas externos se desperdician porque no se asignan de una manera que impulse el crecimiento del país”, señala la economista.
La labor de Kalemli-Özcan deja importantes enseñanzas de políticas públicas a los países que buscan aumentar su productividad, acelerar su crecimiento y mejorar la vida de sus ciudadanos. Como sugiere el ejemplo de España, la asignación poco eficiente del capital obstaculiza la productividad y el crecimiento. Cuando se asignan de manera eficaz, los flujos de capital nuevo pueden aumentar la productividad de las empresas al posibilitar la aplicación de nuevas tecnologías y el establecimiento de economías de escala de mayor alcance, lo que se traduce en crecimiento y riqueza, explica Kalemli-Özcan.
Determinar cuáles son las fricciones permite diseñar soluciones. Las investigaciones de esta economista sugieren que, para atraer inversión extranjera, los gobiernos deben adoptar políticas que fortalezcan la protección de los derechos de propiedad, reduzcan la corrupción y mejoren la calidad de la burocracia. En un artículo sobre cómo los cambios en la política monetaria de Estados Unidos inciden en las economías en desarrollo, Kalemli-Özcan sostiene que velar por la independencia de los bancos centrales puede atraer flujos de capital estables y duraderos.