Política monetaria y actividad de los bancos centrales

8 de marzo de 2018

Los bancos centrales desempeñan un papel crucial a la hora de garantizar la estabilidad económica y financiera. Se encargan de ejecutar la política monetaria con el fin de lograr una inflación baja y estable. Tras la crisis financiera mundial, los bancos centrales han ampliado sus instrumentos para abordar los riesgos para la estabilidad financiera y gestionar la volatilidad de los tipos de cambio. Los bancos centrales requieren un marco de política claro para poder alcanzar sus objetivos. La adecuación de los procesos operativos a las circunstancias particulares de cada país mejora la eficacia de las políticas de los bancos centrales. El FMI presta apoyo a países de todo el mundo a través del asesoramiento sobre políticas y la asistencia técnica.

Política monetaria

Una de las principales funciones de un banco central es ejecutar la política monetaria con el fin de conseguir la estabilidad de precios (inflación baja y estable) y ayudar a gestionar las fluctuaciones económicas. El marco de política dentro del cual opera un banco central ha sido objeto de importantes modificaciones en las últimas décadas.

Desde finales de la década de 1980, el régimen de metas de inflación es el marco más utilizado en política monetaria. Los bancos centrales de Canadá, la zona del euro, el Reino Unido y Nueva Zelandia, entre otros, han establecido metas de inflación explícitas. Asimismo, muchos países de bajo ingreso están abandonando las estrategias de metas de agregados monetarios (una medida del volumen de dinero en circulación) en favor de un régimen de metas de inflación.

Los bancos centrales ejecutan su política monetaria a través de ajustes de la masa monetaria, en general en operaciones de mercado abierto. Por ejemplo, un banco central puede comprar deuda pública a bancos comerciales, incrementando así la masa monetaria (lo que se conoce como «política monetaria más expansiva»). El objetivo de las operaciones de mercado abierto es controlar las tasas de interés a corto plazo, que a su vez influyen en las tasas a largo plazo y la actividad económica en general. En muchos países, en especial en los de bajo ingreso, el mecanismo de transmisión de la política monetaria no es tan eficaz como en las economías avanzadas. Antes de pasar del régimen de metas monetarias al de metas de inflación, un país debe haber desarrollado un marco que permita al banco central establecer metas para las tasas de interés a corto plazo.

Tras la crisis financiera mundial, los bancos centrales de las economías avanzadas relajaron su política monetaria y rebajaron las tasas de interés, hasta que las tasas de interés a corto plazo se situaron cercanas a cero, lo cual impedía seguir rebajando las tasas de intervención (es decir, las opciones de política monetaria convencionales). Coincidiendo con el aumento del riesgo de deflación, los bancos centrales adoptaron políticas monetarias no convencionales; por ejemplo, compraron bonos (sobre todo en Estados Unidos, el Reino Unido, la zona del euro y Japón) con el objetivo de seguir reduciendo las tasas de interés a largo plazo y relajar las condiciones monetarias. Algunos bancos centrales incluso situaron las tasas de interés a corto plazo por debajo de cero.

Regímenes y políticas de tipo de cambio

La elección del marco monetario está estrechamente vinculada a la del régimen de tipo de cambio. Un país con un tipo de cambio fijo tendrá un margen de maniobra para ejecutar una política monetaria independiente más limitado que un país con un tipo de cambio más flexible. Algunos países, aunque no fijan el tipo de cambio, sí intentan controlar su nivel, lo cual podría implicar sacrificar el objetivo de la estabilidad de precios. Un régimen de tipo de cambio totalmente flexible es compatible con un régimen de metas de inflación eficaz.

Política macroprudencial

La crisis financiera mundial puso de manifiesto la necesidad de que los países contengan los riesgos para el conjunto del sistema financiero a través de políticas enfocadas en el ámbito financiero. Muchos de los bancos centrales cuyo mandato incluye fomentar la estabilidad financiera han actualizado sus marcos correspondientes, por ejemplo, mediante la creación de marcos de política macroprudencial. Para ser eficaz, la política macroprudencial necesita el respaldo de un marco institucional sólido. Los bancos centrales están en condiciones de ejecutar la política macroprudencial por su capacidad de análisis del riesgo sistémico. Además, acostumbran a ser relativamente independientes y autónomos. En muchos países, los legisladores han encomendado el mandato macroprudencial al banco central o a una comisión especial del mismo. Sea cual sea el modelo utilizado para aplicar la política macroprudencial, la configuración institucional debería ser suficientemente sólida para hacer frente a las fuerzas de oposición del sector financiero y las presiones políticas, así como para establecer la legitimidad y la responsabilidad de la política macroprudencial. Debe garantizar que se dé a las autoridades objetivos claros y se les confieran las potestades legales necesarias, y fomentar la cooperación de los demás organismos de supervisión y regulación.

El respaldo del FMI a un marco eficaz para los bancos centrales

El FMI promueve el desarrollo de marcos eficaces para los bancos centrales a través de:

  • Supervisión multilateral y documentos de política para ayudar a mejorar los resultados mundiales; por ejemplo, prestando asesoramiento sobre políticas para evitar posibles efectos secundarios derivados de la aplicación y el abandono de medidas de política monetaria no convencionales.
  • Diálogo permanente como parte de la supervisión multilateral (consulta del Artículo IV). El FMI ofrece asesoramiento sobre medidas de política monetaria para lograr una inflación baja y estable, así como sobre el establecimiento de marcos de política monetaria y macroprudencial eficaces.
  • El Programa de Evaluación del Sector Financiero proporciona a los países miembros una evaluación de los sistemas financieros internos y amplio asesoramiento sobre marcos de política para contener y gestionar los riesgos para la estabilidad financiera, incluido el marco de política macroprudencial.
  • Los programas de países respaldos por un acuerdo con el FMI suelen incluir medidas diseñadas para fortalecer la política monetaria y abordar cuestiones relativas a los bancos centrales.
  • La asistencia técnica ayuda a los países a crear instituciones y marcos jurídicos más eficaces, contribuye al desarrollo de las capacidades a través de la formación, y proporciona asesoramiento sobre varias políticas de los bancos centrales. Entre los temas abordados destacan los marcos de política monetaria, los regímenes de tipo de cambio, la transición de un sistema de metas de agregados monetarios a otro de metas de inflación, la mejora de las operaciones del banco central (por ejemplo, operaciones de mercado abierto y gestión de divisas) y la aplicación de la política macroprudencial.