El FMI y la buena gestión de gobierno

27 de septiembre de 2016

El FMI presta especial atención al fomento de la buena gestión de gobierno en los programas de asesoramiento de política económica, respaldo financiero y asistencia técnica a sus países miembros. Además, ha establecido firmes medidas para garantizar la integridad, la imparcialidad y la honestidad en el desempeño de sus obligaciones profesionales.

La gestión de gobierno es esencial para el éxito de las políticas económicas

La gestión de gobierno es un concepto amplio que abarca todos los aspectos relacionados con la forma en que un país es gobernado, incluidos su política económica y su marco regulatorio, así como su adhesión al Estado de derecho. La corrupción —el abuso de la autoridad o la confianza pública en beneficio privado— es un concepto estrechamente vinculado: un entorno en el que la gestión de gobierno es deficiente ofrece mayores incentivos y oportunidades para que exista corrupción. La corrupción mina la confianza del público en el gobierno. También amenaza la integridad del mercado, distorsiona la competencia y pone en peligro el desarrollo económico. Como una inadecuada gestión de gobierno claramente va en detrimento de la actividad económica y del bienestar, en 1997 el FMI adoptó una política sobre cómo abordar la gestión de gobierno en el ámbito económico, que está consignada en la nota de orientación titulada El papel del FMI en materia de gestión de gobierno.

La promoción de una buena gestión de gobierno

El FMI colabora con los países miembros en la promoción de una buena gestión de gobierno y la lucha contra la corrupción. En el contexto de la supervisión, los préstamos y la asistencia técnica, el FMI aborda temas relacionados con la gestión de gobierno de la economía que corresponden a los ámbitos de competencia y pericia de la institución, y centra la atención en cuestiones que suelen incidir considerablemente en los resultados macroeconómicos y la sostenibilidad de políticas económicas sólidas. En ese sentido, pone de relieve el trato igualitario de todos sus países miembros y colabora estrechamente con otras instituciones multilaterales.

La supervisión que ejerce el FMI comprende los exámenes anuales de las políticas económicas de los países, que se realizan a través de las denominadas “Consultas del Artículo IV”. Como parte del proceso, el FMI puede ofrecer asesoramiento de política económica, cuando corresponde, en cuestiones vinculadas con la gestión de gobierno.

También se promueve una buena gestión de gobierno en los préstamos respaldados por el FMI. Al solicitar respaldo financiero de la institución, las autoridades nacionales describen su política económica en una “carta de intención”. De ser necesario, se pueden incluir medidas explícitas para reforzar la gestión de gobierno, que luego pasan a formar parte de la condicionalidad del programa. Muchas de las condiciones estructurales de los programas respaldados por el FMI se centraron en mejorar la gestión de gobierno, como por ejemplo mediante un mejor control del gasto fiscal, la publicación de las cuentas auditadas del gobierno y entidades estatales, una administración de ingresos simplificada y menos discrecional, una mayor transparencia en la gestión de los recursos naturales, la publicación de las cuentas auditadas del banco central y una aplicación más estricta de la supervisión bancaria.

En todos estos aspectos, el FMI también proporciona asistencia técnica que facilita la buena gestión de gobierno. Además, el FMI ayuda a reforzar la capacidad de los países para combatir la corrupción al recomendar marcos jurídicos adecuados contra la corrupción.

Programas e iniciativas del FMI que promueven una buena gestión de gobierno

El FMI promueve una buena gestión de gobierno a través de iniciativas específicas, que están relacionadas con su labor en materia de supervisión, financiamiento y asistencia técnica, y que en varios casos se llevan a cabo en estrecha colaboración con el Banco Mundial y otros organismos. 

Integridad institucional del propio FMI

A los efectos de salvaguardar sus recursos, el FMI evalúa los marcos de gestión de gobierno y transparencia dentro de los bancos centrales de los países a los que otorga financiamiento. Como parte de este proceso, promueve mecanismos de supervisión adecuada, control interno, auditoría y declaración de información financiera pública en estas instituciones financieras fundamentales.

Para promover y garantizar la buena gestión de gobierno dentro de la propia institución, el FMI ha adoptado una serie de mecanismos de integridad, como el Código de conducta del personal —respaldado por requisitos de certificación y divulgación de datos financieros y sanciones—, el Código de conducta para los miembros del Directorio Ejecutivo, similar al Código del personal, y una línea telefónica directa, que ofrece protección al personal que denuncia comportamientos indebidos. La Oficina de Ética asesora a la institución y a sus funcionarios sobre asuntos éticos, investiga casos de supuesta transgresión de normas y reglamentos, y está a cargo del programa de capacitación sobre ética e integridad para todos los miembros del personal.