Los inversionistas institucionales no bancarios mejoran el acceso al financiamiento en los mercados emergentes, pero sus flujos son sumamente sensibles a las fluctuaciones de la percepción de los riesgos globales.
La mejor manera de hacer frente a los crecientes desequilibrios mundiales en cuenta corriente es modificando las políticas internas de forma simultánea. La política industrial y los aranceles son una solución costosa y sus efectos en los desequilibrios son dudosos.
Los precios de la energía, las cadenas de suministro y los mercados financieros son los principales canales de transmisión, pero las repercusiones regionales variarán mucho
Con todo, los riesgos están aumentando, en particular debido a la concentración de las inversiones en el sector tecnológico y a los efectos negativos de las perturbaciones comerciales, que podrían agravarse con el tiempo.
La adopción de reformas económicas concertadas puede ayudar al G20 a alcanzar sus objetivos colectivos de crecimiento, si bien las reformas con mayores beneficios varían de un país a otro
Las autoridades deben fortalecer la supervisión de los intermediarios financieros no bancarios, cuya creciente interconexión con los bancos podría agudizar los shocks adversos